UNA MARCHA EGABRENSE QUE LE HUBIERA ENCANTADO A FONT DE ANTA


Así describió el director de la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla la marcha titulada “¡Aparta de mí este cáliz!” del compositor y músico, Antonio Moral Jurado, que se interpretó en la Capilla de la Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla el pasado lunes, 31 de octubre.

Y es que como es ya tradicional, en la víspera de la festividad de Todos los Santos, en la sevillana capilla del Dulce Nombre de Jesús, tuvo lugar un lugar el concierto ofrecido por la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla, bajo la dirección de D. Francisco Javier Gutiérrez Juan. 

En esta ocasión el concierto, bajo el título: “Dios Triunfa sobre el mal”, se desarrollaba en un programa con la interpretación central de la “Pastoral” del maestro Rodrigo y la “Second Symphony” de J. Barnes, que se completaba con los estrenos de dos nuevas marchas: la titulada “Monserrat” de Daniel Albarrán y “¡Aparta de mí este Cáliz!” de nuestro paisano Antonio Moral.

Antonio Moral Jurado (Cabra-1982), es titulado Superior de Música en las especialidades de Dirección de Orquesta y de Composición, Maestro de Música por la Universidad de Córdoba, titulado profesional en la especialidad de trombón y actual director de la A.I.M. Banda de Música de Cabra. En el terreno de la composición cofrade, Moral es autor de marchas fúnebres como “Consolación”, “Fuensanta” y su última obra, “¡Aparta de mí este cáliz!” (2015).

Interpretada al principio de la segunda parte del citado concierto de la Vera Cruz, la marcha de Moral Jurado es en realidad un espléndido poema sinfónico. Una marcha fúnebre que se inspira, según su autor, en el pasaje pasionista de la Oración en el Huerto de los olivos, y donde la partitura intenta evocar dicha situación a través del desarrolló de tres ideas musicales: la Oración, el Destino y la Esperanza.

En la partitura de “¡Aparta de mí este cáliz!” aparecen dos frases : “Cuando la divinidad alcanza su condición más humana.” y una enigmática dedicatoria “A la memoria de un BUEN HOMBRE.”

En palabras de Antonio Moral, arrancan los primeros acordes de su marcha de manera suave para situarnos en la escena. Al principio, la atmósfera musical resulta un tanto oscura y contradictoria, anunciando así las primeras ideas musicales que desembocan en un estremecedor fuerte en el que se escuchan los temas de la Oración, en trompetas, y de Destino, en trompas de manera agitada y turbulenta. Sin resolver la tensión, se pasa a la siguiente sección en la que el tema del Destino, cobra toda la importancia en instrumentos de viento madera. Al que se le unirá de nuevo el tema de la Oración a modo de contrapunto.

Más adelante, en la tercera sección volvemos a escuchar una variación de los acordes iniciales, que nos recuerdan la noche, y se vuelve a oír la textura tensa que antes conducía a la primera sección, pero que ahora desembocará a un nuevo tema: el de la Esperanza, presentado por una fanfarria de vientos metales, que ya se anunciaba en la introducción. Es este el momento de la partitura más importante, porque es en el que la divinidad alcanza la verdadera esencia humana y Jesús pedirá que pase de Él todo sufrimiento que esté por llegar.

Continuando más adelante, se llega a la sección del Trío, en la que el tema de la Oración, vuelve a estar presente y que será rebatido por una variación del tema del Destino, en flautas y oboes; y a los que se superpondrá el tema de la Esperanza, por una trompeta y un trombón. Ambos competirán hasta desembocar en una nueva transición que conducirá al final, punto culminante de la composición y donde el Destino, ahora en modo mayor se impondrá a la Esperanza, convirtiéndose ambos temas en aceptación de todo lo que está por venir…

La magnífica interpretación de esta marcha de Antonio Moral por parte de la Banda Sinfónica de Sevilla fue premiada por el aplauso unánime del público asistente. 

A su término, el director llamaría al joven compositor egabrense al que reconoció y felicitó públicamente por su obra, que definió como un trabajo “increíble” y que esta marcha “le encantaría a Manuel Font de Anta”, fundador precisamente de la Banda Municipal de Sevilla y el famoso autor de “Amarguras”(1919) , sin duda la marcha más importante y clásica de la Semana Santa de todos los tiempos.

Todo un gran éxito del músico y compositor egabrense Antonio Moral Jurado, que le valió el que se interpretara nuevamente su marcha, como bis en el citado concierto. 


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