San Lucas patrón de Sanlúcar de Barrameda



La imagen de San Lucas Evangelista procesiona cada 18 de octubre en la gaditana y cofrade ciudad de Sanlúcar de Barrameda. Su recorrido se realiza por las calles del Barrio Alto sanluqueño, pues se encuentra en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la O, desde donde efectúa su salida procesional.

Según las crónicas documentales, en 1693, se decidió encargar esta talla de San Lucas y hacerle un altar en la iglesia, que no se terminarían hasta el año 1756, siendo estrenado el 21 de septiembre del mismo año. Este proyecto se debió a la constancia del presbítero Nicolás Rendón y Barragán, que reuniría el dinero necesario para sufragar estos gastos con las limosnas que recogió entre amigos y parientes.


Así pues, la actual imagen de San Lucas es una talla de mediados del siglo XVIII obra de Diego Roldán y Serrallonga.


Diego Roldán Serrallonga (h. 1699 – 1760) formaría parte de unas de las sagas familiares de escultores más importantes de la escultura barroca andaluza. 

Su abuelo fue el insigne Pedro Roldán (1624-1699) y su tía Luisa Roldán, “la Roldana” (1652-1706) y a su vez tía de Pedro Duque Cornejo (1678-1757). En este ambiente familiar se formó Diego Roldán, hijo del también escultor Marcelino Roldán Villavicencio (1662-1709), hijo del maestro Pedro Roldán que murió en 1699 en Sevilla en la misma casa y el mismo año que nació Diego José Roldán Serrallonga. 

Su aprendizaje como artista lo hizo en su propia familia con su tíos Pedro Roldán “el Mozo” y con José Felipe Duque Cornejo, padre del célebre Pedro Duque Cornejo. El grado de maestro en el oficio de escultor lo conseguiría en torno a 1720 y buscó su horizonte profesional en la provincia de Cádiz, instalándose en Jerez de la Frontera en 1722 abriendo un taller con numeroso oficiales. Su numerosa obra se reparte por toda la provincia de Cádiz y se caracteriza por perpetuar un barroquismo popular que repite fórmulas convencionales, que en algunos casos ofrecen rasgos roldanianos de gran calidad.

En sus obras recrea modelos físicos bastante característicos con rostros ovalados y anchos, de ojos oblicuos y grandes, muy abiertos y con amplias pupilas. Sus bocas entreabiertas son de finos labios, y a menudo hace algún alarde técnico como tallar los dientes en nácar o marfil. Dibuja las cabelleras y barbas con amplias guedejas o mechones roldanianos. Talla las manos grandes y abiertas, mientras que los ropajes son pesados y de pliegues fuertes y aristados.


La imagen de San Lucas patrón de Sanlúcar de Barrameda es obra atribuida a Diego Roldán Serrallonga conforme a circunstancias materiales y formales, tal como aseguramos con ocasión de su restauración en 2011 y en coincidencia a las apreciaciones del profesor de la Universidad de Sevilla, Fernando Cruz Isidoro en distintas publicaciones, especialmente en su artículo: “Aproximación a la vida y obra del escultor Diego Roldán Serrallonga” de la Revista “Carrera Oficial” publicado en Cádiz en 2007.

La imagen de San Lucas Evangelista de Sanlúcar de Barrameda es una imagen realizada en madera policromada, sobredorada y estofada. Iconográficamente se trata de una representación de género del Santo Evangelista. 

San Lucas nació en Antioquia de Siria, su nombre es de origen romano, relacionada con el concepto de luz. Su vida transcurrió durante el siglo primero de nuestra era. De ascendencia griega, poseía una gran cultura, era médico de profesión y gran conocedor de las costumbres judías. Se le ha considerado siempre como escritor de gran talento y meticuloso historiador. Es autor del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles, en los que describe los orígenes del Cristianismo. Sin duda, su Evangelio es el de prosa más bella: son 1.200 renglones escritos en excelente estilo literario. El historiador Eusebio, destaca que:“ tuvo relaciones con todos los apóstoles y era muy solícito”.

De esta sensibilidad y disponibilidad suyas hacia el prójimo, nos da testimonio el mismo San Pablo, unido a él por una gran amistad. Lucas fue un colaborador fiel y entusiasta del apóstol San Pablo estuvo a su lado, en la fundación de la primera iglesia de Europa. En su Epístola a los Colosenses, leemos: “Os saluda Lucas, médico muy amado”. Probablemente cuidaba de la quebrantada salud del gran apóstol, ya que le acompañó en sus cuatro famosos viajes. En su evangelio demuestra una gran estima por la mujer. También ha recibido el nombre de “evangelio de abajo”, porque en él, Jesús es representado en compañía de los pequeños, de los enfermos, de los pobres y de los pecadores arrepentidos. 

Se cree que murió sin descendencia, en Beocia (Grecia), a los 84 años, y sus reliquias se encuentran en la Basílica de Santa Justina, en Padua, Italia. 

En el Libro de Hechos de los Apóstoles, en su propio Evangelio y en la tradición, nos lo presenta como retratista de la Virgen María y el Niño Jesús. Es el evangelista que más se detiene en la infancia de Jesús y en su vida familiar. Se le atribuye que pintó un retrato de nuestra Señora y que mostrándolo convirtió a muchas personas al cristianismo. De ahí que los pintores le tienen también por patrón. 



Las representaciones de San Lucas pueden clasificarse en dos grupos: como evangelista y como pintor de la Virgen. Como evangelista tiene como atributo la pluma y el libro y en su caso concreto se identifica con un buey, con o sin alas. Se suelen dar dos explicaciones para este símbolo. La primera es que el evangelio de Lucas es el que más insiste en el sacerdocio de Jesucristo, y el buey es el animal de sacrificio en el mundo antiguo. 

La segunda es que el buey corresponde a la primera letra del alfabeto hebreo, que se habría aplicado a Lucas porque éste declara que Jesús es alfa y omega. En la Contrarreforma, después del concilio de Trento, se desarrolló la iconografía de pintor de la Virgen. No obstante, los dos atributos no se excluyen.

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