MEMORIA DE LOS TRABAJOS DE CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LOS BARQUEROS DE SANLÚCAR DE BARRAMEDA (CÁDIZ)


ENTORNO Y APROXIMACIÓN HISTÓRICA

La imagen del Santísimo Cristo de los Barqueros, actualmente, forma parte del patrimonio religioso y artístico de la Iglesia de San Jorge de Sanlúcar de Barrameda, templo que pertenece a la histórica Iglesia católica inglesa.

Desde finales del siglo XV, existía en Sanlúcar de Barrameda una colonia de comerciantes ingleses que se encargaban de embarcar vino con destino a Inglaterra.

En 1517, la colonia de ingleses que vivían en Sanlúcar solicitó al V duque de Medina Sidonia, Alonso Pérez de Guzmán: “(…) un pedazo de terreno en la calle por debajo de la orilla del agua en las que pudieran interferir a sus propias expensas erigir una capilla dedicada a San Jorge”.

El complejo de edificios alrededor de la capilla, que formaba el centro principal, con el tiempo creció hasta incluir ocho casas, otra para el propio cónsul, y una zona de ribera junto a la capilla que fue utilizada como muelle. Además llegaron a tener viñedos y otras propiedades en la aldea cercana de Chipiona [1].

De los duques de Medina Sidonia, obtuvieron también privilegios como el de autogobierno, con el único consulado propio en materia jurisdiccional concedido a una colonia comercial.

Familias como los Midnall, Ballard y Barlow, realizaban grandes negocios comerciando con telas y paños de Londres, con la exportación de vino y de atún. En 1530, las relaciones diplomáticas anglo-españolas se deterioran, los cambios religiosos en Inglaterra convirtieron a muchos comerciantes ingleses en sospechosos dentro de la propia España. En respuesta a las peticiones de ayuda de algunos de los principales comerciantes, Enrique VIII crea (1530) la Andalusia Company, en la que se integrarán ingleses de Sanlúcar, Sevilla, Cádiz y Puerto de Santa María, así como algunos galeses e irlandeses. Al final del reinado de Enrique VIII (1547), la Andalusia Company ya no tenía prácticamente competencias. Pero el consulado en Sanlúcar se mantuvo hasta 1570, cuando fuera nombrado el último cónsul, Williams Bodenham, que cesaría en 1586, dejando a la comunidad inglesa sanluqueña disconforme y dividida.

La compañía no tuvo organización en Inglaterra, siendo su principal funcionario el cónsul residente en la casa contigua a la capilla en Sanlúcar. Para algunos historiadores, más que una empresa era el medio por el que la hermandad de San Jorge, trasladaba a Inglaterra muchos de los privilegios conseguidos en España.

La Hermandad de Saint George, la Cofradía de Ingleses, fue muy influyente en la ciudad de Sanlúcar de Barrameda. Celebraba con brillantez la festividad de San Jorge (23 abril) y hasta 1590, participaba especialmente en la procesión del Corpus Christi. Con unas funciones religiosas y comunitarias que se parecían a otras cofradías de comerciantes extranjeros en España, llegó a ser más grande y más famosa que la de los flamencos ricos de Sevilla [2]

Entre 1585 y 1604, Inglaterra y España vivirán un conflicto bélico permanente que comenzó con la incursiones de Drake, la pérdida de la Armada Invencible (1588), y diferentes enfrentamientos en el Atlántico; hasta la firma de la paz en 1604, tras la muerte de Isabel I. En esta situación, progresivamente fueron faltando en la ciudad mercaderes ingleses católicos. 

En 1591, la iglesia y la casa de San Jorge pasaron a ser ocupadas por una congregación de sacerdotes católicos ingleses que, a la manera del Real Colegio de San Albano de Valladolid, actuará como colegio o seminario para formar a sacerdotes ingleses en teología católica, combatirá el anglicanismo y ejerciendo la hospitalidad con los pobres y los enfermos de esa nación.

La primitiva iglesia, construida en torno a 1517, se mantuvo hasta 1631, fecha en que ayudados por el VIII duque de Medina Sidonia y por el cabildo de la ciudad, iniciaron la construcción de una nueva, que dio problemas por ser demasiado ancha, por lo que tuvo que quitarse la cubierta y se estrechó la nave, quedando finalizada hacia 1700.

La nueva iglesia se compone de una sola nave, con arco toral de entrada al altar mayor, adornado y con un retablo realizado por el escultor flamenco, afincado en Sanlúcar, Peter Relingh (1667-1728). En 1985, el templo y las dependencias adyacentes fueron cedidas por la iglesia católica inglesa a la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío, fundada en 1677.

EL CRISTO DE LOS BARQUEROS


La talla del Cristo de los Barqueros es representación de Cristo Crucificado muerto. Se trata de un crucificado de tres clavos con corona y cartela con el texto "INRI".

Es una talla de valor histórico y devocional , que se relaciona con la pintura del mismo nombre y que ilustra el primer milagro de Ntra. Sra. de la Caridad, Patrona de la Ciudad desde 1618.

La pintura “CRISTO DE LOS BARQUEROS O MILAGROS DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD” representa a la talla escultórica del Cristo de los Barqueros en una interpretación más barroca, pero que sin duda refleja la presencia de esta imagen en la Sanlúcar de la época.


En 1608, el alférez don Pedro Rivera Sarmiento, natural de Málaga y residente en Cartagena de Indias, que dedicó su vida a la milicia y al comercio con las Américas, estaba en Sanlúcar esperando embarque para su destino al otro lado del Atlántico.

Don Pedro tenía el encargo de llevar a su mujer una copia de la imagen de la Virgen de la Caridad de Illescas (Toledo). Y a su paso por Sevilla encargó la talla de esta imagen, con la que llegó a Sanlúcar en marzo de 1608. 

Y fue entonces cuando ocurriría el incidente que cambió el curso de su vida. Sucedió que estando paseando por ambientes marineros, medió para poner paz en una trifurca de dos desconocidos, con tan mala fortuna que una espada le entró por la sien derecha y salió por el ojo del mismo lado. 

Aunque la herida era mortal, don Pedro Rivera Sarmiento sanó milagrosamente al haberse “encomendado a la Virgen de la Caridad”, aquella talla de encargo que guardaba en la posada de su tránsito por Sanlúcar.

La Virgen de la Caridad de Pérez Sarmiento se llegaría a colocar en un pequeño altar u hornacina callejera en la zona de la Aduana (ahora calle Bolsa), una parte de la ciudad conocida como de la “Tienda del Barquero”, por ser lugar de encuentro de marineros. Aquella imagen con fama de milagrosa llegó a curar posteriormente al propio duque de Medina Sidonia.

Y desde entonces la Virgen de la Caridad se quedaría en Sanlúcar, se trasladaría a la iglesia de S. Pedro (1608) y posteriormente (1612) a su Basílica, donde es Patrona de la ciudad (1618). 

En su lugar en la esquina de la calle Bolsa, se dice que se colocó el cuadro del Cristo de los Barqueros donde además del Crucificado, la Virgen y Rivera Sarmiento, aparece el propio duque de Medina Sidonia don Alfonso Pérez de Guzmán…

Como señalan Mª Luisa Millán y Juan J. García [3], el Cristo de los Barqueros, sería una advocación venerada por población marinera de la Sanlúcar que, hacía funciones de puente con el Nuevo Mundo en los siglos XVI y XVII. Y su talla debió de estar ubicada en aquella zona de aposentos y tascas que servían a gentes de la mar. 

ESTADO DE CONSERVACIÓN


El aspecto del Cristo de los Barqueros era lamentable. Completamente repintado, pareciera que hubiera estado expuesta en tiempos, a un medio ambiental demasiado inapropiado. Por lo que ocultaba sus numerosos desperfectos bajo gruesas capas de pintura. 

Presentaba evidencias de dorado/estofado en la zona del sudario, las cuales indicarían antigüedad y calidad de la talla. Y en la parte posterior de la talla, sudario y espalda, todos estos daños se encontraban disimulados con la presencia de papel debajo del color. Además, estas zonas empapeladas de la espalda, sudario y brazos, ocultaban zonas de la talla sin policromar y apenas talladas. La inexistencia de una cogida trasera segura sobre el cuerpo, planteaba, además, un problema de seguridad importante. Agravado por la presencia de unos clavos desproporcionados y mal colocados. 


De esta mala sujeción se resentían especialmente los ensambles de los hombros y manos. Con pérdida de soporte, como la talla de dedos en ambas manos y fragmentos de la corona de espinas.

Numerosas grietas y aberturas de ensambles en todo el cuerpo, producto del movimiento del soporte a consecuencia de oscilaciones ambientales, inadecuación de humedad y temperatura. Y de manera generalizada, un burdo repinte por toda la superficie polícroma y una gran suciedad que ocultaba y afeaba el valor cromático original.

Por último, la cruz que se adapta correctamente a cronología de la talla, estaba mermada de dimensiones y muy deteriorada por un importante ataque de carcoma. Ataques de insectos xilófagos, propiciados por la deficiente relación de humedad y temperatura, especialmente evidentes en la cruz totalmente carcomida, aunque también visibles en el Crucificado.

HISTORIA MATERIAL


El aspecto del Cristo de los Barqueros era lamentable, con daños que parecieran resultado de haber estado expuesta a la intemperie. Sus daños y características artísticas serían compatibles con una imagen que hubiera estado expuesta en una hornacina o retablo callejero.

A finales de los años 80, esta imagen retornaría a la Capilla de San Jorge, procedente de un convento cercano, pero desconocemos realmente su origen…

Las hornacinas o retablos callejeros, tenían como finalidad la secularización de un espacio civil urbano, y normalmente se situaban en las afueras o junto a una de las puertas principales de la ciudad. Albergaban imágenes en distintas técnicas o materiales: cuadros, pintura mural, esculturas de madera o en terrracota policromada, piedra, mármol, azulejos vidriados. 

En el Padrón de 1751, se cita en la calle de la Bolsa la existencia de una hornacina, fruto de la devoción popular que alojaba al Cristo de la Corona junto al Convento de Carmelitas descalzos que estuvo allí en una casa propiedad de la familia Ledesma de Lebrija, por 1648.

Según Narciso Climent [4], durante mucho tiempo, la única iluminación existente en la ciudad de Sanlúcar de Barrameda era la que se colocaba junto a las imágenes que en hornacinas estaban situadas en las vías públicas.

Y el historiador José Mª Hermoso Rivero, nos informó que en 1868, José Benítez, presidente del Partido demócrata de Sanlúcar pidió a la Junta Revolucionaria: "(…) que los retablos y todas las demas imágenes que ecsistan en las calles y demas sitios publicos desaparezcan, como tambien las colocadas en las casa puertas por ser motivo todas ellas de irreverencia y en muchas objetos de especulación para determinados personas .” [5]

En el siglo XIX, muchas imágenes callejeras fueron retiradas de sus emplazamientos originales.


DESCRIPCIÓN

Ficha técnica:

OBRA......................... Talla en madera policromada. 

AUTORÍA................... Desconocida.

TEMA......................... Crucificado.

CRONOLOGÍA........... 3º tercio del siglo XVI.

DIMENSIONES.......... Alto: 146 cm. Ancho: 113 cm. Fondo: 40 cm.

UBICACIÓN.............. Capilla Lateral, Iglesia de San Jorge de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).

El Cristo de los Barqueros representa a Cristo crucificado y muerto, y responde al tipo de imaginería manierista de la segunda mitad del siglo XVI, con rasgos tardo-góticos y de autoría anónima. Presentaría un sudario de estética renacentista manierista del 3º tercio del siglo XVI y como elemento canónico de su representación la corona de espinas formando bloque con la talla de la cabeza. 

Se presenta en una cruz plana de estilo renacentista a la que se sujeta con tres clavos de hierro, de cabeza piramidal y un clavo de forja en la parte trasera a la altura del sudario, muy desplazado lateralmente.

CRITERIO DE ACTUACIÓN


Como señala el INSTITUTO ANDALUZ DEL PATRIMONIO HISTÓRICO (IAPH): “Es difícil actuar desde la deontología de la CONSERVACIÓN, en obras de arte que todavía cumplen la función para la que fueron creadas, como ocurre con la imaginería procesional. En estos casos, hay que tener en consideración además de los criterios específicos que requieren, los derivados de la función que cumplen”.

La restauración, debe ser respuesta concreta al proceso que surge de la relación con la propia historia de la obra de arte. Y la información necesaria al problema demandado por la práctica restauradora, nos servirá para adoptar las decisiones precisas en cuanto a eliminación de añadidos, reconstrucción de ausencias, distinción de la intervención, etc… 

En el caso de la restauración del Cristo de los Barqueros, el criterio a la hora de intervenir ha tenido en cuenta: Su recuperación histórico-artística y a la vez la necesidad de recobrar su funcionalidad como obra devocional, asegurando su continuidad en el futuro en las mejores condiciones artísticas y materiales.

MEMORIA DE ACTUACIONES


El 1 de octubre de 2015, don Francisco Pacheco Isla en representación de la Fundación Puerta de América de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) hace entrega y deposita la imagen del Crucificado llamado de los Barqueros, de la Capilla de San Jorge de Sanlúcar de Barrameda, en el estudio-taller de don Salvador Guzmán Moral sito en la calle Duques de Sessa, 11 de la misma localidad para proceder a su tratamiento de conservación y restauración conforme al Informe Técnico presentado con fecha 10 de agosto de 2014.

Según los análisis pertinentes, la talla del crucificado de los Barqueros está realizada en madera de nogal, policromada y sobredorada en zonas del sudario. El estudio del Cristo de los Barqueros se ha desarrollado con la finalidad de profundizar, desde una perspectiva histórica, en su conocimiento y valoración patrimonial y su materialidad, para conocer sus características de cara a su mejor conservación. Atendiendo al criterio general comentado de RECUPERAR los valores históricos, artísticos y religiosos de la obra, asegurando su continuidad en el futuro en las mejores condiciones artísticas y materiales posibles, hemos realizado el siguiente tratamiento:

1. Análisis fotográfico y estudio documental .
2. Examen radiográfico.
3. Independizar la imagen de la cruz.
4. Revisión de ensambles, cierre de grietas y fisuras.
5. Fijación de las zonas de policromía con riesgo de desprendimientos.
6. Levantamientos de repintes y limpieza superficial
7. Reensamblaje de brazos y reintegración de las faltas de soporte (dedos, corona)
8. Reintegración de las zonas de color perdidas (encarnadura y sudario).
9. Realización y acabado de una nueva cruz.
10. Reposición de la Imagen a la cruz, con adaptación de una nueva cogida metálica trasera.
11. Restauración del INRI y de los clavos.
12. Reposición de la imagen y elementos a la cruz.
13. Protección final.

Así pues, en el soporte, se ha respetado la morfología que presenta la obra en el momento de la intervención. El desmontaje de la imagen de la cruz se justificaba por necesidades conservativas de la obra. 


Desde el punto de vista estructural, el tratamiento aplicado ha tenido como finalidad mejorar su fijación a la cruz mediante un nuevo sistema más fiable, al tiempo que se ha realizado el cierre de grietas y reensamblaje de brazos, así como la consolidación de zonas de color y aparejo perdidos o con riesgos de desprendimiento. 

Desde el punto de vista estético, se ha realizado una retirada o levantamiento de un repinte generalizado, que incluía capas de yeso, escayola, papel, tela y cemento. Se ha restablecido la falta de dedos de ambas manos, que mermaban sus valores estéticos y devocionales, y de partes de la corona, con la reposición de espinas rota o perdidas. 


Para efectuar el levantamiento del repinte se ha realizado una limpieza de tipo mecánico (a punta de bisturí) utilizado puntualmente jabones limpiadores, concretamente CONTRAD 2000 (emulsión acuosa de tensioactivos aniónicos) + alcohol (1:1) y VULPEX (oleato de potasio/metil ciclohexilo) + white spirit (1:5).


Una vez que se puso a punto el método de limpieza, se procedió, en primer lugar, a abrir catas estratigráficas. Y en segundo lugar, se efectuó la limpieza eliminando la gruesa capa de repinte.

La reconstrucción de faltas de soporte, en la restauración de las obras de arte, no es posible realizarla arbitrariamente. Su justificación se basa en equilibrar la necesidad de reconocibilidad y de eliminación de vacíos que rompen la unidad del conjunto, con la de la autenticidad de la obra, y siempre con la menor intervención posible. Debe realizarse un especial esfuerzo porque todas las labores y los materiales que se utilicen sean completamente reversibles, de manera que en el futuro, si fuera necesario, puedan ser retirados de la obra con seguridad.


Para la reconstrucción de los volúmenes originales perdidos (dedos de las manos, trozos de corona) hicimos previamente una reconstrucción virtual o factible utilizando un material plástico reversible (plastilina) y mediante su estudio por fotogrametría valoramos su resultado visual y adaptación dimensional. Una vez comprobado el efecto de la reconstrucción posible se procedió a su realización en material definitivo (resina epoxídica/ pasta de madera). En cuanto a la reintegración de las zonas de preparación perdidas, se empleó MODOSTUC (pasta de estuco profesional) coloreada.


A la hora de la reintegración cromática, se ha optado por una reintegración invisible, de forma mimética con el original, para zonas puntuales o muy reducidas. En cualquier caso, empleamos materiales reversibles e inocuos (acuarela y pigmento diluidos en barniz) que además son detectables por métodos físicos de examen (UV e IR).


El acabado final y protector de la intervención general de la obra se hizo con un barniz de retoques sintético (SURFIN de Lefranc & Bourgeois) y se han matizado los brillos con cera sintética.

La cruz resultaba pequeña para las dimensiones y envergadura de la obra, y se encontraba totalmente carcomida. Por ello se optó por su sustitución por una nueva, más amplia y en madera de pino.

El títulus o INRI original, estaba en muy malas condiciones, por ello se ha realizado una restauración completa que ha incluido: la eliminación de clavos, reposición de faltas de soporte y preparación perdidas, limpieza de la policromía y la reintegración final. Durante este proceso de restauración, se ha podido recuperar el original del títulus que representa un pergamino con las letras INRI inclinadas.


El viernes, 23 de septiembre de 2016, en el salón de Actos de la Hermandad del Rocío de Sanlúcar (C/ San Jorge), impartimos la conferencia sobre los trabajos de conservación y restauración que se han realizado sobre esta imagen del Cristo de los Barqueros.



Salvador Guzmán Moral
Conservador-Restaurador




[1] “The first Spanish company, 1530-1585”  en www.british-history.ac.uk/

[2] Girard, A.: « Les Étrangers dans la vie économique d'Espagne et aux 16e 17e SIECLES », Annales V.(1933), pp. 567-78.

[3] MEMORIA RESTAURACIÓN DEL LIENZO “CRISTO DE LOS BARQUEROS o MILAGROS DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD” IGLESIA DE SAN JORGE, SANLÚCAR DE BARRAMEDA. María Luisa Millán Salgado y Juan José García Rodríguez (2008).

[4] Climent Buzón, N.: “Calles y plazas de Sanlúcar de Barrameda. Recorrido histórico”, ASEHA. Sanlúcar de Barrameda, 2004.

[5] Libro de la Junta revolucionaria de Sanlúcar. Septiembre-Octubre 1868. Archivo Municipal de Sanlúcar de Barrameda.

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