EL GRUPO ESCULTÓRICO DE SAN JOAQUÍN, SANTA ANA Y LA VIRGEN NIÑA DE LA PARROQUIA DE LOS REMEDIOS DE CABRA


Hace diez años por estas fechas, concluíamos la restauración del grupo escultórico de San Joaquín, Santa Ana y la Virgen Niña de la Parroquia de los Remedios de Cabra, que fue la segunda actuación patrocinada  por la Fundación Aguilar y Eslava y por el restaurador que esto suscribe, como colaboración desinteresada en el proyecto de rehabilitación y restauración del patrimonio escultórico de la Parroquia de los Remedios de Cabra. 

Se realizaría entre los meses de junio y julio del año 2006 y la metodología de la intervención consistió en una fase de estudio y documentación, para la posterior realización del tratamiento de conservación y restauración pertinente. Realizado con carácter de urgencia tuvo como objeto la consolidación de los diferentes elementos constitutivos de la obra y la recuperación de su aspecto formal y estético, teniendo en cuenta los valores históricos- artístico y culturales de la obra.



ANÁLISIS ESTILÍSTICO

Se trata de un grupo de imágenes de buena factura talladas en madera, policromadas y estofadas. Representación de la santa madre enseñando a leer a su hija, la Santísima Virgen, y completando el grupo su esposo y abuelo, San Joaquín. Según la tradición religiosa popular Santa Ana enseñó a leer a la Virgen y por tanto ejerció el magisterio de su educación. La imagen de Santa Ana de se presenta sedente en silla barroca con un libro en el regazo indicando en él la lectura a la Virgen Niña, que permanece a su diestra de pie en actitud de leer. Los detalles de las túnicas, los ricos estofados, así como otros rasgos estilísticos de las obras son suficientes para pensar que son de la misma mano autora. Este argumento se emplea también en la descripción del Catálogo Artístico y Monumental de la Provincia de Córdoba, donde además se insiste en el detalle de que el santo aparece citado en distintos inventarios formando grupo con Santa Ana y la Virgen. [1]

La primitiva ermita estaba dedicada a Santa Ana  con la llegada de la Virgen de la Soledad en 1663, se reformó el camarín principal del altar mayor y la antigua imagen de Santa Ana se desplazó a la nueva  hornacina lateral situada a la izquierda, mientras que San Joaquín se alojaría en la hornacina derecha. En esta disposición se encontrarían hasta que se colocarán las tres imágenes formando grupo al ocupar la hornacina del santo una imagen de Virgen procedente de la antigua ermita del Calvario.

Las actuales imágenes de la Virgen Niña y Santa Ana, y San Joaquín aparecen inventariadas en 1805, según se desprende de un inventario de los bienes de la cofradía de la Soledad fechado el 2 de marzo de ese año. En él se dice que las figuras de la Virgen,  Santa Ana y San Joaquín sustituyen a otras anteriores, concretamente que: “La imagen de Sra. Santa Ana, otra de Sr. San Joaquín y otra de Sr. San Juan Evangelista viejas que todas tres imágenes se mandaron renovar en visita. Se hallan consumidas y en su lugar hay otras nuevas que constan en este inventario...  ”

En este mismo testimonio documental aparece reseñado, por primera vez, que la santa enseña a leer a la Virgen. Así pues las nuevas imágenes serían de finales del siglo XVIII y sustituirían a otras de las cuales la más antigua sería la de Santa Ana inventariada en los libros de la Cofradía de la Soledad desde 1674.
           
La devoción a Santa Ana surge en Oriente, al menos desde el siglo VI y llega a Occidente en el siglo VIII.  Aunque es en el siglo XVII y XVIII cuando se desarrolla esta devoción especialmente en España, proliferando el modelo iconográfico de Santa Ana maestra de la Virgen. Este tema no era nuevo pero es en esta época donde realmente se desarrolla. Primero por la dimensión familiar e intimista de la escena y sobre todo por el enorme influjo de las Academias, que postulaban en este tiempo por  la difusión de la ciencia y la cultura. La Virgen Niña aprendiendo a leer, además de santificar la enseñanza constituye un modelo para la sociedad ilustrada del momento.

El primer testimonio importante sobre “Santa Ana Maestra”  nos lo proporciona el tratadista Pacheco, quien dice de esta representación que “es abrazada por el vulgo” a partir de un cuadro de Roelas  de 1612. Según los convenios artísticos, la imagen de la Abuela del Señor, aparecería sentada y la Virgen como dulce y serena representación de la Niña lectora, plena en candor y en gracia. La advocación de la “Virgen de los buenos libros” encontraría sus precedentes en este modelo.

Las imágenes de Santa Ana y San Joaquín de la Parroquia de los Remedios de Cabra están envueltas en pesados ropajes, y la expresión de su rostros es de factura realista, que resultan bastantes expresivas, más en el caso del santo por los surcos de las arrugas del anciano. La Virgen Niña que esta de pie, posee una infantil inocencia en su rostro y una indumentaria juvenil con sobretúnica abotonada y pañoleta anudada a la espalda,  cubriendo sus hombros.

En un análisis estilístico formal encontramos rasgos que relacionan las obras de la estética barroca  granadina, y más concretamente con la producción de los Mora, toda una saga familiar de escultores que destacarían  en el panorama artístico de la Granada de los siglos XVII y XVIII. No hay datos documentales para afirmar una autoría concreta, pero se puede concluir que serían obras de mediados o finales del siglo XVIII, muy en la línea de la obra de Torcuato Ruiz del Peral (1708-1773) que, en buena medida, sigue los esquemas estilísticos impuestos por José, Bernardo y Diego  de Mora. En este sentido hay que subrayar también el parecido estilístico que con esta obras tiene la imagen del San Juan Evangelista que originalmente era imagen de vestir.


ESTADO DE CONSERVACIÓN

La imágenes  son obras de talla completa con rastros de ataques de insectos xilófagos. La existencia de entelado de la madera por debajo de la preparación y policromía demuestra ser obra fina y de calidad. Presentaban una gran cantidad de suciedad superficial,  numerosas grietas y  fisuras superficiales. Es constatable la presencia de operaciones de restauración anteriores que se evidencia en reparaciones de dedos, zonas estucadas y repintes. Posiblemente para integrar estas reparaciones se enmascaró  la superficie con una patina artificial que era la responsable de su gran oscurecimiento. Las imágenes de Santa Ana, la Virgen  y San Joaquín fueron restauradas en los años 80 por Manuel Escamilla Barba en Sevilla.


San Joaquín presentaba grietas y fisuras varias, así como pequeños agujeros, algunos elementos metálicos en la cabeza (clavos y puntas) y la rotura del bastón en varios fragmentos. Las manos se encontraban bastante dañadas con restos de cola y clavos antiguos de sujeción. La silla donde se sienta Santa Ana tiene un falso aire rococó pues aunque la decoración vegetal es original sin embargo el remate con espejo es un añadido reciente. 


En las tres imágenes se observaba que la cohesión del conjunto estratigráfico que forma la policromía (preparación, dorado y estofado/ preparación y encarnadura) se encuentra en relativas buenas condiciones, salvo en algunas zonas donde se observan desprendimientos. Presentaba repintes evidentes en encarnaduras y zonas de mantos y túnicas, con restos de cera, golpes y roces.

El aspecto superficial estaba muy alterado por una gran suciedad generalizada y el oscurecimiento de una pátina  artificial que oculta totalmente los matices y calidad cromática del original. Las imágenes presentan ojos de cristal con la perdida de las consiguientes pestañas de pelo natural.


 TRATAMIENTO

Estructuralmente se revisaron los ensambles, grietas y fisuras. Los fragmentos rotos y desaparecidos se reintegraron en función del original y se fijaron convenientemente todas las partes del conjunto (sillón, peana e imágenes) para facilitar su manipulación y traslado procesional. Se neutralizó el ataque existente de insectos xilófagos y también se procedió a la fijación de zonas de policromía con riesgo de desprendimientos.


Desde el punto de vista estético se eliminaron repintes en las encarnaduras, aunque algunos de los ropajes se mantuvieron por ser inconveniente su eliminación desde el punto de vista técnico y material. 



Se procedió a la limpieza de la suciedad superficial  que nos permitió descubrir los matices originales especialmente de las encarnaduras de las imágenes. Y después de la reintegración de los daños y desprendimientos más visibles se procedió a la protección general de la obra con productos adecuados (barnices y ceras) que aseguraban el tratamiento realizado. Por último se fabricaron unas nuevas pestañas de pelo natural que se colocaron a la imagen de Santa Ana y que acentúan su encanto maternal.





CONCLUSIONES

La restauración de las imágenes de San Joaquín, Santa Ana y la Virgen Niña nos sirvió para conocer mejor los valores históricos y artísticos de un grupo escultórico singular, y especialmente su trascendencia devocional como quedó demostrada con ocasión de su exposición los días 28 y 29 de julio de 2006 en la Verbena que organizaron la comisión Pro-restauración, los vecinos de la Parroquia de los Remedios, con la colaboración del Instituto  y la Fundación Aguilar y Eslava y que en estos días hace diez años.





[1] AA.VV  “Catálogo Artístico y Monumental de la provincia de Córdoba”, tomo II Cabra-El Carpio. Diputación de Córdoba, Córdoba 1983. Pág.: 95.

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