DEL TÍTULUS CRUCIS DEL CRISTO DEL SOCORRO DE CABRA




Los trabajos de conservación y restauración del Cristo del Socorro de Cabra que realizamos hace unos años (2008) nos sirvieron, además de para restaurar sus aspectos formal y estético, asegurando su continuidad en el futuro en las mejores condiciones materiales posibles, también para recuperar la presencia de un “INRI o “títulus” de extraordinarias coincidencias con la que se supone reliquia del verdadero “títulus crucis” de Jesucristo.

Dada la singularidad de este hallazgo recordaremos algunas consideraciones sobre el “títulus crucis” y el del Cristo de Socorro de Cabra, que además de curiosas son sorprendentes.

Las fotografías antiguas que conservaba la cofradía mostraban que el Cristo del Socorro egabrense presentaba un títulus en tres lenguas diferente al INRI que se conocía fruto de una restauración realizada en 1960. El análisis en detalle de las fotografías revelaba que el títulus original estaba colocado boca abajo (con el renglón escrito en hebreo en la parte inferior y el escrito en latín arriba). Por otra parte las letras aparecían escritas de derecha a izquierda, como se verían en un espejo.


Estas circunstancias en torno a este curioso títulus nos llevó a observar su evidente correspondencia con la reliquia que se conserva en la basílica romana de la Santa Cruz de Jerusalén, mandada construir en la primera mitad del siglo IV por santa Elena, la madre del emperador bizantino Constantino.

Se trata de una de las reliquias más importantes de la cristiandad, en realidad parte del "titulus", de la inscripción que supuestamente fue colocada en la cruz de Cristo. 

El investigador alemán Michael Hesemann dirigió a finales del siglo XX una serie de estudios sobre la reliquia conservada en la basílica romana en los que se llegó a la conclusión de que no sería la verdadera ya que su datación por el método del Carbono 14 la situaría entre el año 980 y el 1146. 
Se trata de un trozo de madera rectangular de 25 por 14 centímetros, de 2,6 centímetros de grosor, donde se puede leer una inscripción que está escrita en tres idiomas: hebreo, griego y latín de la parte correspondiente a la palabra "nazareno". 


De la línea más alta, escrita en hebreo, sólo se ve la parte inferior de algunas letras. En cambio, la palabra "nazareno" se lee en griego como en latín. Los tres textos están escritos de derecha a izquierda, como escribían los escribanos judíos, acostumbrados al sentido de escritura del hebreo (que se escribe de derecha a izquierda, a diferencia del griego y del latín, que se hace de izquierda a derecha). Hesemann consiguió que este trozo de madera fuera examinado por un prestigioso equipo de especialistas. La opinión de los expertos fue la siguiente: 

Primera Línea. Hebreo. Esta línea está en muy mal estado. No obstante, con diversas discusiones, dos de los tres expertos consultados en paleografía judía encontraron características de la forma de escritura de los siglos del I al IV. 

Segunda Línea: Griego. Muestra varias características paleográficas interesantes. El estilo de las letras se corresponde con las que se utilizarían en el siglo I. Es especialmente interesante la grafía que representa las letras omicrón e ypsilón:


Este signo fue utilizado en el siglo primero y también en el periodo bizantino, desde el siglo VI, pero no se utilizó en los siglo del segundo al quinto. Sin embargo, el estilo de las alfas es propio de los siglos primero al tercero, pero no de tiempos posteriores.


Tercera Línea: Latín. Se observa un paralelismo con las inscripciones romanas del siglo I halladas en Caesarea Maritima. De estas inscripciones, la más conocida es aquella en la que se cita a Poncio Pilato. 
La conclusión de los especialistas es que las características paleográficas de este texto apuntaría como fecha más probable del mismo la del siglo I, y puesto que el texto hace referencia a un " nazareno, rey de los judíos", todo indicaría que este trozo de madera se correspondería con la inscripción del titulus colocado en la cruz de Jesús de Nazaret. 

Sin embargo, la fecha de datación del Carbono 14 conduciría a concluir que se trata de una copia; y de ser una falsificación, ésta se colocaría en la basílica romana con ocasión de las obras efectuadas por el Papa Lucio II (Cardenal Gerardo) a mediados del siglo XII y se habría hecho conociendo o reproduciendo la reliquia auténtica. 

¿Quién habría podido falsificar o reproducir en los siglos X ó XII esta inscripción, demostrando unos conocimientos de paleografía propios del siglo XX? Y en Cabra, ¿quién haría una reproducción de esta reliquia... y la colocó en el Cristo del Socorro?


Las coincidencias del títulus de Roma con el recuperado del Cristo del Socorro de Cabra es, cuanto menos, asombrosa, tanto en lo que se refiere al fragmento conservado como su reconstrucción. Coinciden letra por letra, incluida la I de NAZARINUS y que otros especialistas interpretan como E de NAZARENUS. 

Acaso el misterio que envuelve al títulus del Cristo del Silencio, podría relacionarse con su principal benefactor a principios del siglo XVII, un importante y piadoso constructor de nombre Cristóbal de Morales. 

Morales vecino de Cabra, en pocos años pasó de ser un humilde albañil, a maestro de su oficio, después a maestro de cantería y por último a Maestro Mayor de Obras de los Condes de Cabra y Duques de Sessa. 

Como señala el historiador Antonio Moreno Hurtado, es conocido que Morales acudió a Roma por razones de su trabajo como arquitecto. Cristóbal de Morales, que pasó de reparar y construir edificios en Cabra y Lucena, donde se había casado y tenía propiedades, a realizar importantes obras en la ciudad de Roma, podría ser la clave que explicara estas misteriosas coincidencias entre el Cristo del Socorro y el “Títulus crucis “ de la Iglesia de la Santa Cruz de Jerusalén en Roma. 




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