Conferencia de Salvador Guzmán sobre el Patrimonio Religioso de Encinas Reales.



Con motivo del bicentenario de la dedicación de la Parroquia de la Expectación de Encinas Reales, Salvador Guzmán Moral, abrió el programa cultural con una conferencia titulada “Aproximación histórico-artística al Patrimonio religioso en Encinas Reales”. 


La charla tuvo lugar el jueves día 2 de junio en el propio templo parroquial de la Expectación y comenzaría con las palabras de salutación del párroco Emiliano Nguema, al que siguieron las del Alcalde, Gabriel González que comentó la importancia de la efeméride que se celebra y los actos programados. A continuación, Fernando López Pedrosa, Concejal delegado de Cultura de Ayuntamiento de Encinas Reales, presentaría al conferenciante del que destaco su amistad y las valiosas aportaciones que a lo largo de los últimos 25 años ha hecho al patrimonio local con sus obras de imaginería y restauraciones.




Después de las palabras de presentación, Salvador Guzmán subrayó la importancia del patrimonio religioso encinarrealeño. Para ello, se remontó a principios del siglo XVII, cuando nacería la población al amparo de la cercana ciudad de Lucena y bajo el marquesado de Comares, después de Medinaceli. Desde entonces y hasta finales del siglo XVIII, el pueblo llegaría a contar hasta 1.500 habitantes, que nos legarían un patrimonio artístico importante, aparte de la influencia señorial lucentina, por la intensa vida religiosa de sus cofradías, como la del Santísimo Sacramento, Santas Animas Benditas, Ntro. P. Jesús de las Penas, Jesús Nazareno, el Santísimo Rosario o Ntra. Sra. del Carmen.



Seguidamente, Guzmán, realizaría un recorrido sobre la arquitectura, pintura y escultura de los principales templos: la Parroquia de Ntra. Sra. de la Expectación y la Ermita de Jesús de las Penas. Y manifestó su agradecimiento especial al fotógrafo Javier Lara por su colaboración...

PARROQUIA DE NTRA. SRA. DE LA EXPECTACIÓN



De un riguroso estilo neoclásico, es un magnífico ejemplo de este orden académico en la provincia de Córdoba. Reedificada por los Duques de Medinaceli que como sus patronos se vieron obligados a renovarla, en primeras década del XIX, por su mal estado y deterioro. El proyecto y ejecución le sería encomendado al artista lucentino Andrés Cordón, entre 1812 y 1814. Y su consagración se realizaría a mediados del mes de junio de 1816.

Andrés Cordón, como señala acertadamente el historiador Francisco López Salamanca [1] era escultor, cantero, tallista, pintor y arquitecto autodidacta, que siguiendo los dictados del gusto neoclásico atendió con dignidad las demandas artísticas de Lucena y localidades de su comarca. Cordón se esmeraría tanto en la traza de la portada como en la talla de las yesería de su interior.


Guzmán además destacó que Andrés Cordón fue un artista polifacético, además de arquitecto, diseñó fuentes, labró altares, como el tabernáculo del Nazareno de Lucena y talló esculturas en madera, entre las que destaca el Cristo del Amor, antiguo Nazareno de los Tapia que guardaba en su interior un pliego manuscrito de papel doblado formando cuatro páginas, timbrado con el sello de Carlos IV y fechado en 1808 y descubierto en su restauración, dónde se informaba que Cordón era artífice de la escultura realizada en desagravio a la religión por la ocupación francesa.


En el apartado de pintura y escultura de la referida parroquia, Guzmán destacó el Crucificado del altar mayor obra del imaginero granadino Domingo Cecilio Sánchez Mesa (1973). Así como el Nazareno, obra del propio Guzmán Moral (1995) y la Virgen de los Dolores, también restaurada por Guzmán (1999).


Según testimonios orales, la Virgen de los Dolores participaba junto al San Juan en el paso de “el encuentro “ con Ntro. P. Jesús Nazareno en la mañana de Viernes Santo. Para participar en esta escenificación la Virgen estaba articulada de cuerpo y brazos para hacer la dramatización de las reverencias, y gracias a un mecanismo interior, que se pudo estudiar cuando su restauración, se le procuraba la movilidad suficiente para ejecutar los movimientos comentados.


También se refirió a la imagen de San Juan Evangelista, obra de Guzmán del año 2000, y que sustituyera a la anterior en pasta o papelón, muy deteriorada. Explico la curiosidad de que parte de la imagen anterior (cabeza y manos) se introdujeron en el interior de la nueva talla.


Destacó la imagen de un pequeño Crucificado inventariado antes de 1774, de madera tallada y policromada, articulado para realizar la ceremonia del descendimiento y Santo Entierro. Una imagen singular de “cristo articulado” o “de Descendimiento”, que se usaban en los Pasos, representaciones del Descendimiento y Entierro de Cristo durante la Semana Santa.


Y por último, repasó los diferentes altares y retablos que se reparten en las naves laterales como el de la Virgen del Carmen, San Cayetano, Virgen de Fátima, Ntra. Sra. de los Ángeles, Sagrado Corazón y del Rosario.

ERMITA DE JESÚS DE LAS PENAS


Aunque existen datos de una ermita anterior, la actual también conocida como Emita del Calvario, dataría del primer tercio del siglo XVIII y su diseño se atribuye al religioso y arquitecto lucentino Leonardo Antonio de Castro (1656-1745). Su fachada (1729) repite modelos renacentistas herrerianos.


En su interior destaca su retablo barroco y el camarín neoclásico del Señor de la Penas (1813). El autor de las yeserías, que cubre su crucero pudiera ser Francisco José Guerrero, uno de los más destacados retablistas lucentinos del XVIII.


En el apartado escultórico destaca la imagen de Ntro. P. Jesús de la Penas, busto de Ecce Homo, realizado en pasta o de papelón y documentado en 1664. Una iconografía que alcanzará en la escuela granadina un carácter singular, convertido en imagen simbólica de la Pasión. Desde finales del siglo XVI, una fuerte demanda de imágenes devocionales para culto privado, especialmente cristíferas, trajo consigo la realización de imágenes (en muchos casos seriadas) en diferentes materiales como el plomo, el barro cocido y la pasta de madera o papelón, que se realizan por su bajo coste y por el carácter procesional de las mismas. En América sabemos que gustaron este tipo de imágenes devocionales y que existió un gran comercio de Ecce Homos y Dolorosas.


Y para finalizar su recorrido, describiría el resto de esculturas y retablos como: la Virgen del Rosario, San Antonio de Padua, Mayor Dolor, San Miguel Arcángel, San Fernando, La Inmaculada, y el Cristo de la Humildad, imagen de finales del S. XVII, que se podría relacionar con el taller de Pedro Roldán.


Para finalizar su intervención, Guzmán describió el antiguo Nazareno , otra imagen de pasta o papelón, que fue sustituida por la actual; y las imágenes de la Cofradía del Santo Entierro: el Cristo Yacente, obra del taller “La Carmelitana”de Olot (1962) y la Virgen de la Soledad, obra de Guzmán del año 1996 y de la que el autor guarda, junto con las otras imágenes realizadas para Encinas Reales, un entrañable recuerdo que hizo extensivo a todos los vecinos de este pueblo, que ya no están con nosotros, y que nos legaron este importante y valioso patrimonio histórico-artístico.


El conferenciante, que fue muy aplaudido, recibió felicitaciones de los asistentes y de manos del Alcalde un recuerdo por su colaboración en estos actos conmemorativos del 200 aniversario de la Parroquia de la Expectación (1816-2016).








[1] LÓPEZ SALAMANCA, F. : “Neoclásicos lucentinos. Andrés Cordón y Diego de Burgos” en Historias Lucentinas II, Lucena, 2005. 


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