El Nazareno del Amor de Lucena (Córdoba), testimonio de fe y compromiso social y político frente a la ocupación francesa.

Comunicación publicada (2016) en las ACTAS del V Congreso Nacional de Cofradías bajo la advocación de Jesús Nazareno que tuvo lugar en Puente Genil en febrero de 2014.




Introducción

Entre los muchos factores que caracterizaron a la Guerra de Independencia española (1808-1814) el factor religioso sería uno de los más importantes, y que se observaría en la politización que se hace de la religión, y en las formas en que se vive y se defiende.[1]

Muchos autores reconocen la presencia del espíritu religioso en la guerra contra la ocupación francesa, que se manifestó en las invocaciones espontáneas del pueblo en los momentos decisivos, la participación activa del clero en la contienda y la difusión de la propaganda bélica utilizando el recurso de los estereotipos religiosos.

El clérigo Manuel José Anguita Téllez (1777-1850) que fue obispo de Ceuta y arzobispo de Santiago de Compostela, conocido también como  Rafael de Vélez, nombre que adoptó cuando se integró como fraile en la orden capuchina  nos describe el entusiasmo religioso en los primeros días de la insurrección en Andalucía en 1808:

“[…] Presentaos en Sevilla, en Écija, en Córdoba, y veréis sacar las imágenes, llevarlas por las calles, gritar en altas voces: “viva María Santísima, viva Jesucristo, viva su fe, su religión, viva Fernando VII, mueran los franceses…” [2]

El catolicismo que se vivía en España a principios del siglo XIX estaba ciertamente influenciado por el miedo a las consecuencias de la revolución francesa, que para muchos era una verdadera obra satánica.[3]

En aquella guerra contra las tropas napoleónicas los españoles utilizaron con profusión recursos de la religiosidad popular tales como procesiones, rogativas y penitencias públicas, con la que pedían la protección y ayuda de Dios. Ejemplo de esta devoción popular es la realización en la ciudad de Lucena en 1808 de la imagen de un Nazareno a partir de una cabeza de un Cristo atribuida a Alonso Cano, que hoy conocemos como Cristo del Amor, y que sin duda por su historia material constituye un testimonio de fe  católica y de compromiso social y político frente a la ocupación francesa.


El descubrimiento circunstancial, con ocasión de las labores de conservación y restauración de un documento manuscrito en el interior de la citada imagen, nos informa no solo sobre la “propiedad y origen” de esta imagen del Nazareno, sino que explica fehaciente los motivos que originaron la construcción de la misma. [4]

Aproximación a la historia material de  la imagen: el Nazareno de los Tapia.

Como ha estudiado José Luis Sánchez Arjona, el 21 de octubre de 1854 recibía sepultura en Lucena  don Domingo María de Tapia y Domínguez [5]. En su testamento dejaba constancia de que sus derechos como patrono de la Capilla del Santo Cristo del Valle le fueran cedidos a su hijo Rafael de Tapia y Alcántara, transfiriéndole igualmente la propiedad de las imágenes y  sus ornamentos con la siguiente cláusula:

“Es mi voluntad que las sagradas Imágenes de Jesús Nazareno y Ntra Sra. de los Dolores de mi pertenencia que se veneran en la capilla del Cristo del Valle, se conserven en mi descendencia sin poderse transmitir a extraños por ningún otro título: y en caso de que aquella se estinga u el oratorio público donde hoy se encuentran cayese en ruina o abandono, desde luego y para ese día dono a la Iglesia Parroquial de esta Ciudad, las espresadas Imágenes con todos sus vestidos y demás que les pertenece, dando al efecto a la Comunidad de Sres. Curas poder y facultad bastante para que puedan extraerlas de cualquier persona o corporación que las conserve y hacerlas trasladar a la matriz donde puedan recibir el culto debido”. [6]

Posteriormente a la muerte sin sucesores de don Rafael de Tapia en 1866, el cura ecónomo de San Mateo, don Miguel Riera de los Ángeles, albacea testamentario de don Domingo de Tapia, escribiría al Obispado de Córdoba, concretamente el 24 de abril de 1867, informándole del estado de abandono en que se encontraba la Capilla del Señor del Valle y de la voluntad testamentaria de los Tapia por la cual las imágenes de Jesús Nazareno y  la Virgen de los Dolores de la Capilla del Cristo del Valle pasaran a pertenecer a la Iglesia mayor, señalando por lo tanto que dadas las circunstancias convenía aceptar dicho legado expresando además cómo era: “reconocido y muy apreciado por los peritos el mérito artístico de la escultura de Jesús Nazareno y careciendo la Parroquia de imágenes de esta veneración”.[7]

El 24 de junio de 1867 fue trasladada, desde la ermita del Cristo del Valle situada en la calle Corralás a la Parroquia de San Mateo,  la imagen del Nazareno de los Tapia, con  sus ropas y alhajas, mientras que la imagen de la Dolorosa permanecería en la antigua capilla y saldría posteriormente de Lucena parar instalarse hacia 1960 en una ermita de Montemayor donde hoy se localiza. Mientras, el Nazareno de los Tapia, que a partir de 1970 conoceremos como Cristo del Amor  ha ocupado en la Parroquia de San Mateo distintas ubicaciones hasta llegar a su actual capilla de la Virgen de Montserrat.

En cuanto a la autoría material de estas imágenes de los Tapia: el Nazareno y la Virgen de los Dolores, Francisco López Salamanca[8], ha señalado que originalmente ambas imágenes debieron ser unos bustos de Ecce Homo y  Dolorosa que formaban pareja, y para ello se apoya en que el conocido erudito lucentino del siglo XIX Francisco Antonio Tenllado y Mangas señaló que a ambas imágenes les fueron realizados sendos cuerpos. Concretamente en un manuscrito de apuntes realizados por Tenllado sobre la crónica de la vida lucentina de primera mitad del ochocientos señala sobre la Dolorosa: “(...) es formada de una famosa cabeza que había en casa de los señores Álvarez, compañera de la que se destinó a formar el Jesús Nazareno. El cuerpo lo hizo Pedro de Orelllana.”

Mientras que sobre el Nazareno señala que es obra del escultor local Andrés Cordón que: “(...) hizo el cuerpo  de Jesús Nazareno, el de don Domingo de Tapia, cuya imagen fue formada de este cuerpo y una cabeza del Racionero Cano, como constaba de la cédula que tenía la cabeza dentro”.



Documento encontrado en la imagen del Nazareno del Amor con ocasión de su restauración.

Escasos son los testigos fehacientes que conservan nuestras hermandades y cofradías sobre su historia y patrimonio. Hasta nuestros días han perdurado una ínfima proporción de documentos relacionados con ellas. Agentes de muy distinta naturaleza han mermado un bagaje histórico y artístico acuñado por generaciones y que tuvieron en las imágenes devocionales el centro de sus intereses. De esta manera se puede entender que los resultados que arroja el descubrimiento de un documento en el interior de una imagen cofradiera puedan llegar a resultar  imprescindible para conocer su origen, autoría e historia material.

El documento que tratamos a continuación lo encontramos en 2006 con ocasión de las labores de Conservación y Restauración [9] del Santísimo Cristo del Amor de Lucena y nos informó sobre la “propiedad y origen” de la imagen del Nazareno que hoy conocemos. Se trata de un pliego manuscrito de papel doblado por su mitad formando cuatro páginas, en las que la primera y última están timbradas con el sello de Carlos IV y el membrete también impreso de “Cuarenta Maravedís/sello cuarto- cuarenta maravedis- año de mil  ochocientos ocho”; y se encabeza con el “Valga para el Reinado de S.M. el Sr. Don Fernando Séptimo”.


Desde el punto de vista formal se trata de un escrito oficial que se hace en el papel sellado en el que se escribían los textos de los cabildos municipales y en la que se hace un resumen del momento histórico que se está viviendo. En él se señala que se construye la referida imagen en 1808 en plena Guerra de Independencia española, cuando las tropas napoleónicas ocupaban nuestro país, los reyes borbones, primero Carlos IV y después su hijo Fernando VII, habían sido desalojados del trono y el propio Papa Pío VII era encarcelado por el “infame corso” como se define al emperador francés Napoleón Bonaparte en el valioso escrito hallado.

El documento encontrado es especialmente importante, en tanto que en él se explica que la imagen del Nazareno del Amor se formó a partir del legado de una obra de Alonso Cano racionero de la Santa Iglesia Catedral de Granada a Domingo María de Tapia, importante personaje de la sociedad lucentina de la época, a quien le llegó de manos de un tío suyo, oficial retirado del ejército como Teniente Coronel en Jaén. Probablemente siendo éste el eslabón perdido que explicaría la presencia de una obra de Cano en la ciudad de Lucena.


Análisis y consideraciones sobre su contenido.

En ocasiones un documento histórico se expone a interpretaciones más o menos subjetivas que empañan el verdadero mensaje. Por ello, y para su exacta objetividad, ajena a pareceres y criterios personales, es conveniente exponer íntegramente el texto, respetando su original estructura morfosintáctica y léxica, al tiempo que se hacen las citas consiguientes para entender mejor su contexto.

De las afirmaciones contenidas en el documento cabe deducir, como en todo documento, una intencionalidad, máxime cuando resulta del hecho de que fuera escrito para un destinatario intemporal y desconocido. Ante tales circunstancias conviene examinar su contenido con el fin de identificar los presumibles propósitos y las razones reales que lo motivaron.


En primer lugar, cabe advertir que el escribiente posee rigor sistemático, pues no hay desorden en la narración, que sería lógico en una improvisación, sino una relación precisa de hechos y datos que traslucen un proyecto previo. Así lo que principia el texto, a pesar de parecer anómalo, en realidad no lo es pues justamente sirve de introducción significativa para argumentar lo sucesos que motivan la realización de la escultura.

Después de la exposición de la situación socio-política de la España de 1808. El documento identifica la persona del promotor de la empresa, Domingo María de Tapia, sus cargos y sus motivaciones personales, religiosas y patrióticas para acometer la construcción de la escultura del Nazareno, que tal como refiere  el escrito, se hace con el fervoroso celo de aumentar la propagación de la Religión Católica Apostólica Romana que la perfidia extranjera se proponía aniquilar.  Junto al promotor nombra los cargos y personas más significativas de su entorno (corregidor, obispo, vicario, duque, abadesa, prior...) en clara alusión al poder político y religioso en contra del enemigo bonapartista.


Por último, el escrito vuelve a reiterar que la realización de la imagen  se hace con una cabeza que identifica como obra de Alonso Cano, racionero de la Catedral de Granada, y que ha sido completada con un cuerpo ejecutado por los artistas locales Andrés Cordón y Luis Tibao, con el propósito final de que conste en todo tiempo el origen y propiedad de la imagen a favor del referido señor Tapia y sus sucesores.

Contexto religioso, social y político en la Lucena de 1808.

A partir del levantamiento madrileño del mes de mayo de 1808 se empezaron a constituir por toda España juntas provinciales y locales que mantuvieran el orden popular y la coordinación militar frente a los franceses. Entre las personas que las formarán se encuentran las que vendrían dirigiendo los municipios y miembros de las élites locales, con lo que se imponía orden y se evitaba su radicalización.

Señala Fernando Ramírez de Luque en un librito titulado: “Servicios de Lucena, a la Religión, Rey y Patria” [10], la intervención que tendría en aquellas fechas el entonces alcalde de Lucena, Antonio de la Escalera, quien tuvo la “noble osadía” de representar al marqués del Socorro, Capitán General de Andalucía, el 19 de mayo de 1808 “pidiéndole órdenes positivas para alistar este vecindario, por hallarse deseoso y conmovida la ciudad por las ocurrencias del día en defensa de la Religión y Patria”.

Como señala el propio Ramírez de Luque, el 27 de mayo de aquel año de 1808, la Junta Suprema de Sevilla daría la orden al coronel conde de Valdecañas “suplicándole con toda fuerza, que pueda reunir de tropas regladas y paisanos, pase a la ciudad de Córdoba, y en ella vea si puede oponerse al exército francés, y que para ello dicha suprema junta determina enviar tropas que lo sostengan”.[11]


Mientras muchos vecinos de Lucena y alrededores acudieron a la defensa de Córdoba, el corregidor lucentino de la Escalera convocaría una reunión para formar la Junta de gobierno y defensa de la ciudad.[12]

En el caso de la Junta de  Lucena formarán parte de ella el Vicario eclesiástico, el comandante de armas y otros militares de graduación, miembros de la Corporación municipal, contador mayor de la casa de Comares-Medinaceli, etc. Los conceptos de guerra y religión aparecerán en las proclamas y disposiciones de las autoridades que se sucederán en las juntas provinciales y locales, desde 1808 hasta 1810.

El documento encontrado en el interior del Nazareno del Amor testimonia este carácter de una verdadera guerra santa, y que firma el máximo representante de la curia lucentina, el vicario don Antonio Comino Pérez de Salamanca [13]. De esta forma se hace palpable la colaboración ostensible del clero en la instigación al levantamiento y en el mantenimiento de la resistencia. El 12 de julio de 1808, como nos señala el historiador lucentino Palma Robles, entre los miembros de la cofradía servita de Lucena se dio cuenta de la orden de la Junta Suprema de Sevilla en la que se mandaba que: “todas las comunidades y cuerpos eclesiásticos, congregaciones y cofradías hiciesen rogativas públicas por el triunfo de las armas católicas, sacando cada cuerpo la imagen de su devoción”. Para el cumplimiento de lo ordenado la citada congregación saldría en procesión todos los viernes y periódicamente saldría la imagen de la Virgen de los Dolores con la asistencia del cabildo eclesiástico, popular y Junta de Gobierno de la ciudad. Aunque no existe constancia documental , probablemente el Nazareno del Amor participaría en alguna de estas habituales procesiones.

Conclusiones

Las características del documento y el sitio donde se alojaba (en el interior de la escultura) nos lleva a la conclusión de que el promotor de la imagen del Nazareno del Amor de Lucena, Domingo María de Tapia, decidió incluir este escrito devoto e informativo, como ejercicio cívico y piadoso en un momento en el que los problemas sociales y políticos aquejaban a la sociedad lucentina y española. Y aunque no se trata de un documento privado, puesto que lo realiza un escribano público, en papel oficial y lo firman doce personas, autoridades civiles y eclesiásticas significativas en la sociedad lucentina de principios del siglo XIX,  se introduce, o mejor dicho se esconde, en el interior de una imagen sagrada, esperando que desafíe el paso de los años, trascendiendo generaciones y convirtiéndose en una verdaderas cápsulas del tiempo. Cápsula o caja del tiempo que, en  el caso del Nazareno del Amor de Lucena es un evidente  testimonio de fe y compromiso social y político.



Transcripción del Documento encontrado en la imagen del Nazareno del Amor


Envoltorio:
+

Jesús, María y Josef


Propiedad y origen
de esta Ssma. Imagen
de N. Pe. Jesús
Nazareno año de
1808


 --------------------------------------------

Interior: 


HISPANIARUM REX

CAROLUS. IV. D.G.
sello


+
Cuarenta maravedis

SELLO QVARTO QUAREN
TA MARAVEDIS, AÑO DE MIL
OCHOCIENTOS OCHO
Valga pª. el Reinado de S.M. el Sºr. Dn. Fern.do Séptimo

Gobernando la Nave de Sn. Pedro ntro. SS.mo. Padre
 el Sºr. Pio Séptimo encarcelado por el Infame
 corso Napoleón Bonaparte Emperador de los
 Franceses[1]; y Reinando en España Ntro. Catolico
Monarca el Sºr. Dn. Fernando Septimo (que
Dios guarde) extraido de sus Reynos engañosa
 y Perfidamte. por el citado Napoleon, como así
mismo los Sres. Reyes Padres Dn. Carlos quarto
y Dª. Maria Luisa su Esposa, e Infantes de su
familia y algunos de los Grandes y Ministros
de este citado Reyno con el objeto perfido y
 engañoso de aliado y amigo de apoderarse del
espresado Reyno de España y sus Indias[2], contri
buyendo  a estos engaños y ventas el mas vil
y malvado de los hombres Dn. Manuel Godoy
Ministro y Principe de la Paz[3] y dejando al
 citado Reyno y Casa Rl. en una fatal dinas
tía; haviendo introducido en el con el mismo
engaño y apretesto de conquistar la Plaza de
Gibraltar, doscientos once mil hombres de sus
 tropas francesas con trenes de Artillería [4]
--------------------------------------------------------
y demas pertechos marciales, siguiéndose
a esto el introducir en ntro. precitado Reyno
a Josef. Primero su Hermano Rey que fue
de Nápoles pª. que Reynase en España, y
haverse alarmado toda la Nación por los
Insultos que estas tropas cometian  contra
nuestra Sagrada Religión, contra N.ro Ca
tolico Monarca, ntras. propiedades y general
mente de toda la Patria; siendo toda esta
canalla exterminada de nuestro espresado
Reyno por nuestro valor Religión e inte
reses[5]: En medio de esta cruel opresión[6] Dn.
Domingo María de Tapia y Domínguez
Promotor Fiscal de las Rl. Justicia de esta
Ciud. Notario del Tribunal de la Sta. Cruzada[7]
 y Juez Comisario de la Sta. Hermandad vieja
de Ciudad-Real[8] con el fervoroso celo de
aumentar la propagación de nuestra sa
grada Religión Catolica apostólica Romana
que dha perfidia se proponia aniquilar,
hizo construir esta debotisima Imagen
de Nto. amantísimo Pdre Jesús Na
zareno con un legado que le hizoDn. Juan
Domínguez Ramírez de Torreblanca su tio
teniente Coronel Retirado de Milicias
Provinciales de Jaen: siendo Corregidor
 --------------------------------------------------------

de esta Ciud. el Sºr. Dn. Antonio de la Escalera[9]
Abogado de los Rs. Consejos del Ite. Colegio y Monte
pio de la Villa y Corte de Madrid, Regidor perpetuo
 de la Imperial Ciudad de Toledo: Obispo de
 Córdova el Ilmo. Sªr. Dn.Pedro Antº. trevilla[10]: su
vicario en estas Igas. ei Sºr. Dn. Antº. Comino
Perez de Salamanca: Duque de Medinaceli el
Exmo. Sºr. Luis Joaqn. Ferz. de Cordova: Abadesa
del Convto. de Religiosas de Sna. Sta. Clara la M.
Rda. Me. Dª. Francª. Domínguez Ramírez de To
rreblanca, tía carnal del dho. Dn. Domingo
María de Tapia, Prior del Convtº. de Religio
sos carmelitas Descalzos el M. Rdo. Pe. Fr.
Gaspar de la Asunción: Hermano mayor de la
Ve. e Ilte. Cofradía de N. Me. Ssma. del Carmen
el Sºr. Dn. Josef Chacon y Mesa Comisario del Sto.
Oficio de la Inqqon. de Cordova: tesorero su Oto.
Sn. Joaqn. Cahcon secretario de ella el referido
Dn. Domingo de tapia, siedo la Caveza[11] del
dho. Sºr. Nazareno, segun el sentir y conosimto.
de los facultativos de Dn. Alonso Cano Racionero
de la Sta. Igª. Catedral de Granada[12] y constructores
del cuerpo de el Dn. Luis Tibao y Dn. Andres
Cordón[13] Artífices y natrurales de esta misma
Ciudad. Y pª. que conste en todo tiempo el origen
y propiedad de la referida SSma. Imagen en fabor
del citado Dn. Domingo Maria de Tapia
-----------------------------------------------------------
  y sus Subcesores se extiende este Documento
que firmaran las personas[14] que se hallasen
presentes al acto de introducirlo en el Cuerpo
de la espresada Imagen en Lucena a 28 días
del mes de octubre de 1808=

(rúbricas)

Dn. Antº. de la Escalera
Dn. Antº. Comino Perez de Salanmanca
Domingo Maria de Tapia
Dn, Joachin Chacon y Messa
Dn. Gaspar de la Asunción     Prior
Dn. Josef Chacon y Messa
Pedro Manuel Iturriaga
Alonso Navarro y Cabrera

Dn. Enrique de Guzman el Bueno

Luis Tibado
Andres Cordón

Don Josef Jiménez
Essno. ma (ilegible)


NOTAS:

[1] Sobre aspectos religiosos de la Guerra de Independencia véase: Manuel REVUELTA GONZÁLEZ, “El sentido religioso en la Guerra de la Independencia”, en J. Mª. MAGAZ (Ed.), La Iglesia en los orígenes de la España contemporánea, Facultad de Teología de San Dámaso, Madrid 2009. José M. CUENCA TORIBIO, La guerra de la Independencia: un conflicto decisivo (1808-1814), Encuentro, Madrid 2006, p. 343. Emilio DE DIEGO, España en el infierno de Napoleón. 1808-1814. Una historia de la Guerra de la Independencia. La Esfera de los Libros, Madrid 2008, pp. 59-71.

[2] Rafael DE VÉLEZ, Preservativo contra la Irreligión, o los planes de la Filosofía contra la Religión y el Estado, realizados por la Francia para subyugar la Europa, seguidos por Napoleón en la conquista de España, y dados a luz por algunos de nuestros sabios en perjuicio de nuestra patria. Imprenta de la Junta de Provincia, Cádiz 1812. Reeditado en Madrid en 1825, en la Imprenta de Repullés, p.97.

[3] Manuel REVUELTA GONZÁLEZ, La Iglesia española en el siglo XIX. Desafíos y respuestas. Universidad Pontificia de Comillas-Servicio de Publicaciones, Madrid 2005.P.21

[4] Los trabajos de Conservación y Restauración del Cristo del Amor de Lucena fueron realizados por el especialista Salvador Guzmán Moral entre octubre de 2005 y febrero de 2006.

[5] SÁNCHEZ ARJONA, José Luis: “El valioso legado artístico de la familia Tapia” en CAMPANITAS, Revista de la Cofradía AMOR Y PAZ. Lucena, 1995. Págs. 6-9.

[6] Cláusula del testamento de Domingo Tapia ante el Notario Pedro Blancas y Palma, con fecha 13 de septiembre de 1853. Archivo de Protocolos Notariales (APN) Lucena, año 1853 1º Documento nº 494, fols. 1310-1311. Citado por SÁNCHEZ ARJONA, José Luis: “El Señor de los Tapias: Un Nazareno en la calle del Corralás (Notas de utilidad para la Cofradía del Sto. Cristo del Amor y María Stma. de la Paz” en CAMPANITAS, Revista de la Cofradía AMOR Y PAZ. Lucena, 1989. Págs. 42-43.

[7] Así aparece recogido en Archivo de Protocolos Notariales (APN) Lucena, Inventarios:3) Entrega a Sn. Mateo del Jesús Nazareno y de Na. Sa. de los Dolores de la Ermita del Cristo del Valle, 1867- fol.9. Citado por SÁNCHEZ ARJONA, José Luis: “El valioso legado artístico de la familia Tapia”.

[8] LÓPEZ SALAMANCA, Francisco: “Alonso Cano, autor de la cabeza del Stmo. Cristo del Amor” en CAMPANITAS, Revista de la Cofradía AMOR Y PAZ. Lucena, 1994. Págs. 4-6.

[9] El documento se encontraba plegado hacia dentro, de forma que se hacía imposible el abrirlo sin producir alguna rotura en la envuelta; lo que probaría que jamás se habría abierto desde su introducción en la escultura.

[10] Fernando RAMÍREZ DE LUQUE, Servicios de Lucena, a la Religión, Rey y Patria. Imprenta Martínez, Málaga, 1812.

[11] Fernando RAMÍREZ DE LUQUE, op.cit.

[12] Luisfernando PALMA ROBLES, “La Juta de Gobierno de Lucena en la Guerra de la Independencia” en Crónica de Córdoba y sus Pueblos XV. Asoc. Prov.cordobesa de Cronistas Oficiales. Diputación de Córdoba. Córdoba, 2008. P.115.

[13] Luisfernando PALMA ROBLES, “El nacimiento del Nazareno del Amor (1808)” en CAMPANITAS (Revista Cofradía Amor y Paz), Núm. 21.Lucena, 2008. P. 14.




Notas a la TRANSCRIPCIÓN:

[1] Pío VII, de nombre Gregorio Luigi Barnaba Chiaramonti, nacido en 1742 en Cesena (Italia). De familia noble ingresó en la orden benedictina donde adoptó el nombre de “Fray Gregorio” (1758). Profesor de Teología en Roma, fue nombrado obispo de Tivoli (1783). Trasladado a Imola fue nombrado cardenal (1785). En el cónclave de Venecia , y después de tres meses de negociación, fue elegido Papa en 1800 , sucediendo a Pío VI, que era pariente suyo. Pío VII fue un Papa consciente de sus deberes religiosos pero un mal político. En julio de 1800, pocos meses después de haber sido nombrados Sumo Pontífice, se reunió con Napoleón Bonaparte para negociar un concordato que fue firmado un año después. En 1804 el Papa se trasladó a París a coronar emperador a Napoleón, al poco tiempo al negarse el Vaticano a participar en el bloqueo continental, tropas francesas invadieron Roma y le hicieron prisionero. Los estados Pontificios fueron anexionado al estado francés y el Papa replicó excomulgando al emperador. Más tarde incluso llegó a dar asilo a la familia Bonaparte.

[2] La administración absolutista que representaba la monarquía en España entro en quiebra en 1808 y la intervención napoleónica precipitó su caída. El acto inicial fue el motín de Aranjuez (19/3/1808) en el cual Carlos VI tuvo que acceder a la destitución de Godoy y luego abdicar en su hijo Fernando VII. Pero el punto central de derrumbamiento de la monarquía fue cuando Fernando VII (10/4/1808) viajó a Bayona donde se entrevistó con Napoleón ante quien presentó su renuncia como rey a la corona de España, a la que siguió la de su padre Carlos IV en Napoleón y la de éste en su hermano José.

[3] Manuel de Godoy y Álvarez de Faria (1767 - 1851). Hijo de militar recibió una esmerada educación. Se granjeó la amistad de Carlos y de María Luisa ,Príncipes de Asturias, y cuando Carlos IV fue proclamado Rey de España en diciembre de 1788, a los pocos días, Godoy ascendió a Cadete supernumerario con servicio en Palacio. Su carrera fue meteórica, ascendió a coronel de caballería, fue nombrado comendador de la Orden de Santiago, mariscal de campo, gentilhombre de cámara, teniente general y recibió la Gran Cruz de Carlos III. En 1792 recibió el título de Duque de Alcudia, con grandeza de España y la Dehesa de su nombre en Sierra Morena; ascendido a capitán general, y siendo distinguido con varios títulos nobiliarios, entre ellos, Duque de Sueca, Marqués de Álvarez y Señor de Soto de Roma. La guerra con la Francia revolucionaria que se inició en marzo de 1793, convirtió a Manuel de Godoy en una especie de caudillo. Ante los primeros descalabros militares, Godoy firmo con Francia, la 'Paz de Basilea' (1795). Tal acontecimiento le valió a Godoy el título de 'Príncipe de la Paz'. La alianza con Francia, supuso la guerra con Gran Bretaña, teniendo como escenario casi exclusivamente el mar. En 1805, la armada franco-española sufrió la derrota naval de Trafalgar, y con ella la destrucción de dos tercios de la flota española, y el final de los planes de Napoleón de invasión de Inglaterra. La consecuencia de la derrota de Trafalgar recayó sobre todo en las clases humildes, que soportaban el peso de los desastres militares padecidos por España durante los mandatos de Manuel de Godoy. Los miembros de la nobleza, adversarios de Godoy y su política, en marzo de 1808, dirigidos por el futuro Fernando VII, se vengaron con su destitución en el 'Motín de Aranjuez'. Durante su vida en la corte Godoy fue amante de la reina María Luisa de Parma y padre de dos de sus hijos, Isabel y Francisco de Paula. Después de la Guerra de Independencia Fernando VII lo desterró de España. Abandonado por todos, moría en París el 4 de octubre de 1851.

[4] En 1806, después de fracasar la invasión de Inglaterra, Napoleón decretó el llamado bloqueo continental. Portugal tradicional aliada de Inglaterra, se niega a acatarlo de modo que Napoleón decide invadirla. Pero para ello necesita ser capaz de transportar tropas terrestres, por lo que el 27 de octubre de 1807, Manuel Godoy y Napoleón firman el Tratado de Fontainebleau, por el que se permitía el paso de tropas francesas por territorio español para invadir Portugal, que se dividiría en tres zonas: la zona norte sería entregada al antiguo rey de Etruria en compensación por sus territorios italianos entregados a Napoleón. La zona centro se reservaría para un posible cambio por Gibraltar y la isla de Trinidad, en manos de Inglaterra. Y la zona sur que pasaría a Godoy y su familia como principado de los Algarves. Las islas y colonias de Portugal serían repartidas también entre España y Francia. Para realizar la conquista del territorio para los franceses se permitió la entrada a España de 28.000 soldados galos. Estos contingentes se estacionaron fundamentalmente en Barcelona, Pamplona y San Sebastián.

[5] En 1808, el estado no existía, la monarquía española se entregó a Napoleón, la nobleza y el alto clero hicieron lo mismo, sólo quedó el pueblo. Ante la traición general quedó “la canalla” término despectivo que en este caso se refiere a los invasores pero que Espronceda en su “Oda al 2 de mayo” emplea para nombrar al pueblo sublevado (/Oh, la canalla, la canalla en tanto/arrojó el grito de venganza y guerra/ y arrebatada en su entusiasmo santo, / quebrantó las cadenas de la tierra...)

[6] A mediados de 1808 la situación en Lucena era verdaderamente desesperada. El hambre hacía estragos en la población y la rapiña se extendió por los campos.

[7] El Consejo de Cruzada era un organismo administrativo dependiente de la corona que por ser defensora de la fe recibía rentas de origen eclesiástico por voluntad y gracia pontificia.

[8] Desde el siglo XV muchas ciudades castellanas formaron alianzas contra el poder y los desmanes de la nobleza emergente de la reconquista. Estas alianzas llamadas Hermandades fueron especialmente eficaces para acabar con cierto bandolerismo propiciado por nobles. Terminada la reconquista con la toma de Granada, la monarquía redujo la Hermandad a una fuerza de policía rural que actuó sobre todo en Castilla la Nueva, y se conoció con el nombre de Hermandad Vieja.

[9] El Ayuntamiento estaba presidido por un Corregidor que ostentaba la máxima autoridad municipal y judicial y que presidía la corporación que contaba con un Alcalde Mayor, Regidores, un Síndico Personero, y un Diputado del Común. El Ayuntamiento estaba nombrado por el Duque de Medinaceli que tenía la potestad, o al menos así la ejercitaba de cambiar cada año sus miembros. En 1808 el Ayuntamiento todavía leal al rey estaba formado por muchas de las personas que firman el documento.

[10] Pedro Antonio de Trevilla (1805-1832), Obispo de Córdoba de origen vasco. Infundido de las corrientes ilustradas llegó a colaborar con el gobierno de ocupación francés. En 1817 el obispo Trevilla prohibió en diversas localidades de su diócesis las representaciones teatrales en las procesiones de Semana Santa.

[11] Cuando se refiere a la “caveza· del Cristo, habría que pensar que se refiere a un busto, muy probablemente a una figura de las que conocemos como Ecce-Homo. Que fueron tan característicos de la Escuela Barroca granadina.

[12] Alonso Cano (1601- 1667). El calificativo de “racionero” se refiere a la última época del escultor granadino. En 1652, en pleno apogeo de su obra y cuando su éxito personal era mayor en Madrid, Cano decide marcharse de la corte. Parece ser que le guiaba la voluntad de retirarse después de la dura experiencia que supuso para él el asesinato de su segunda esposa, y puede que también por una tardía y particular vocación religiosa. El caso es que solicitó al rey la prebenda de ocupar una plaza vacante como racionero de la catedral de Granada. Para ocupar este puesto era preciso que Cano se ordenase sacerdote, pero el cabildo, resentido por anteriores percances con el artista, retrasaba continuamente su ordenación, declarando vacante la plaza en 1656. Entonces Cano viajó a Madrid para exponer sus quejas al rey y poco después logró ser ordenado por el obispo de Salamanca. Felipe IV ordena entonces, con el consiguiente malestar de las autoridades religiosas granadinas, la restitución de su cargo y la obligación de pagarle todos los atrasos desde que comenzó su pleito con el cabildo catedralicio, tras lo cual Cano regresa triunfante a Granada. Allí realizaría importantes trabajos, tales como un impresionante conjunto de cuadros sobre la vida de la Virgen y el diseño de la fachada de la Catedral en mayo de 1667, hecho este último que hizo que le nombraran maestro mayor, pero su muerte, el 3 de octubre de 1667, le impidió ver siquiera el comienzo de las obras.

[13] Luis Tibao y Lara, y Andrés Cordón son dos tallistas y escultores lucentinos, de los que conocemos algunas obras e intervenciones en el último tercio del siglo XVIII y principios del XIX. Su huella tanto en madera como piedra, la encontramos vinculada preferentemente a las dos grandes archicofradías de la época como son la de Jesús Nazareno y la del Carmen.

[14] Son doce las personas que se hallan presentes en la firma del documento el 28 de octubre de 1808, algunas no aparecen como cargos municipales aunque lo fueran como Pedro Manuel Iturriaga, Alonso Navarro y Cabrera, y Enrique de Guzmán el Bueno, éste último era maestrante de Sevilla y ocupo distintos cargos en el Ayuntamiento de Lucena como Alférez mayor o Síndico. Por su parte José Jiménez que es que escribe de puño y letra el documento y lo firma en último lugar, es el conocido Secretario público municipal y del juzgado de esta época.

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