Una pintura del Cristo de La Laguna coronará el retablo de la Virgen del Amor de la Hermandad del Silencio de Sanlúcar de Barrameda.


La Hermandad Lasaliana del Silencio está erigida canónicamente en la Iglesia de San Francisco “el Nuevo", que fue la segunda construcción de esta advocación de los franciscanos de la Observancia en Sanlúcar de Barrameda. Hubo una primitiva fundación de 1443, ubicada a las afueras de la población, en el antiguo camino de Sevilla, que fue abandonada  en 1700 por traslado a unas primeras casas a partir de las cuales se construyeron la nueva iglesia y su convento.

La tarde del 26 de agosto de 1752, se consagró con todo lujo y boato, según Velázquez Gaztelu [1], con el traslado del Santísimo desde  la antigua a la nueva iglesia :

“(…) fue una de las más plausibles que ha logrado esta ciudad, así por el adorno de las calles, que fueron las de la Bolsa, la plaza principal, dando vuelta por la Ancha y la de Sto. Domingo hasta el convento; como por los primorosos altares para descanso de su Majestad, con tanta concurrencia de gentes propias y forasteras, que casi no daba lugar el tránsito de la procesión”

Tres días de celebraciones para la inauguración de la nueva iglesia franciscana… “la mejor y más capaz que hoy tiene la provincia…”

Que tiene entre sus nuevas capillas la:

“ (…) dedicada a Ntra. Sra. de los Dolores que debe su adorno a la devoción de Fray Francisco de Reina, sacristán mayor de dicho convento, que con limosnas que juntó pudo costear un donoso retablo, y la imagen de vestir que colocó en el nicho principal y en el altar un devoto crucifijo de la iglesia antigua.”

Señala el historiador Fernando Cruz Isidoro [2] que el citado crucificado sería el Cristo de la Redención, procedente de la iglesia de San Francisco “el Viejo”, al que siempre se le cita en inventarios del siglo XIX como "de mucho mérito" y que por su historia material sabemos que a partir de esa fecha sufrió una importante transformación (adaptación de peluca natural y sudario de tela) y se colocaría coronando el retablo en un camarín realizado al efecto.

Posteriormente sería desmontado de su emplazamiento y dado su mal estado de conservación prácticamente quedaría abandonado, hasta que en 1988 lo recuperó al culto  la cofradía sanluqueña del Silencio como tercer titular. Una obra de gran calidad artística, a pesar de su lamentable estado, y necesitada de una “restauración urgente” como señaló acertadamente Cruz Isidoro [3]



En 2014 el Crucificado de la Redención, obra anónima del tercer cuarto del siglo XVI, de indudables rasgos manieristas, de tamaño natural, y realizada íntegramente en madera de cedro fue sometida a un importante trabajo de conservación y restauración realizado por Salvador Guzmán, que pudo recuperar esta verdadera joya de la imaginería sanluqueña, recomponiendo sus ensambles, rescatando su policromía original, reconstruyendo las partes originales de la talla y del sudario perdidas, reintegrando las faltas de color y dotándole de una nueva cruz, más fuerte y segura.

Pero la recuperación de esta valiosa imagen para el patrimonio histórico-artístico de la ciudad de Sanlúcar de Barrameda, no sería completa hasta llenar el hueco que dejaba en el retablo de la Virgen del Amor. Por lo que la cofradía a través de su hermano mayor, Eligio Bobillo Amate, encomendó a Guzmán que resanara la antigua cruz para restituirla a su emplazamiento original, completándola con la pintura de un crucificado.

Se barajaron distintas posibilidades y finalmente se optó por que la pintura fuera una interpretación de la imagen del Santísimo Cristo de la Laguna (Tenerife), la más venerada y más antigua talla de las Islas Canarias.

Una pintura en tabla realizada al óleo, patinada y acabada en cera que le procura un aspecto antiguo y envejecido en consonancia con retablo barroco donde se instala y que simboliza la estrecha relación de los franciscanos, Sanlúcar y las Islas Canarias. Este trabajo pictórico también ha contado con el patrocinio de la Fundación Puerta de América, y la colaboración especial de su presidente Francisco Pacheco Isla.


El Cristo de La Laguna y Sanlúcar

El Santísimo Cristo de La Laguna es una imagen del siglo XVI, que a raíz de unas últimas investigaciones se sabe que fue tallada por el escultor  flamenco-brabanzón, Louis Der Vule hacia 1514.

Al parecer debido a las relaciones comerciales y culturales entre los antiguos Países Bajos meridionales y el resto de Europa, esta obra llegaría a Venecia, capital que gozaba en aquel entonces de un gran esplendor comercial y económico. Según la tradición después sería trasladada hasta Barcelona, y desde allí llegaría a la Sanlúcar de Barrameda, a la Ermita de la Vera Cruz.

Desde Sanlúcar la imagen sería transportada a bordo de un barco hasta  la isla de Tenerife en torno a 1520, por mediación del Adelantado, Alonso Fernández de Lugo (Sanlúcar de Barrameda 1451 / La Laguna 1525).

Un "Adelantado" era un alto dignatario español que llevaba a cabo o adelante una empresa jurídico militar y civil por mandato, cuenta y bajo designio real. Un “apoderado del rey”, que conseguía una dignidad que quedaba en el haber de su familia y sus herederos.


Alonso Fernández de Lugo, al servicio de la Casa Ducal de Medina Sidonia, llegó a conseguir el título de Primer Adelantado Mayor de Canarias (1493) y de Capitán General de las costas de  la Berbería (1499), participó en la conquista de Gran Canaria y conquistó las islas de La Palma (1492) y Tenerife (1495) para la corona castellana. Fundó la ciudad de La Laguna y en ella el convento franciscano dedicado a “San Miguel de las Victorias”.

El dominico fray Alonso de Espinosa, en su libro sobre la historia y milagros de la Virgen de Candelaria, impreso en el año 1594, relata la llegada a Tenerife de la imagen del Cristo de La Laguna. Cuenta que un tal Juan Benítez la compró para el Adelantado D. Alonso Fernández de Lugo hallándose los dos en la ciudad de Barcelona y que después la llevaron al convento franciscano de La Laguna en 1520. La cruz con la que llegó y el arca en que lo hizo se conservan en el Monasterio de las Clarisas de aquella ciudad tinerfeña.

Desde finales del siglo XIV, los sanluqueños estaban presentes en las Islas Canarias, formando parte de las expediciones de conquista, misiones de evangelización o realizando actividades pesqueras.

Para acoger a los navegantes que iban o volvían de las Canarias, ya en 1441, el señor Alonso Fernández de Lugo, el Viejo (Sevilla 1410/ Sanlúcar de Barrameda 1450) – tío carnal del Adelantado- fundaría en Sanlúcar un hospital y una iglesia dedicada a la Santísima Trinidad, donde reposan sus restos a los pies de su altar mayor  bajo una losa en la que esta dibujada su imagen.

Ese mismo año de 1441, el  papa Eugenio IV autorizaba la fundación de un eremitorio en Sanlúcar de Barrameda  para facilitar el pasaje de colonos franciscanos a Canarias, a petición de fray Juan de Logroño. Y dos años después, Alonso Fernández de Lugo, el Viejo, junto a otros devotos terminaban un convento, dedicado a Sta. María de Jesús, ubicado a las afueras de la población, en el antiguo camino de Sevilla que sería donado a la Orden franciscana.

Fray Juan de Logroño, Vicario franciscano de las islas Canarias desde 1443 tenía bula pontificia para levantar casas “en los confines del reino de Castilla fazia las partes e islas de Canarias… “ [4]. Por lo que el convento de los franciscanos  en Sanlúcar de Barrameda, sería el primero de la vicaría franciscana canaria en la Península.

La elección de Sanlúcar para este fin no era casual, dado que el derecho de conquista de las Islas había sido comprado  años atrás por los Pérez de Guzmán, los cuales se preocuparon de enviar frailes a las islas para evangelizar.


Esta relación entre Sanlúcar de Barrameda y Canarias, y la presencia franciscana, aquí y allí, es lo que motivó la elección de  la imagen del Cristo de la Laguna para que fuera reproducida en la pintura que se ha colocado sobre la antigua cruz del Cristo de la Redención, coronando el retablo de la Virgen del Amor, que desde 1752 sirviera para alojar al citado crucificado.




[1] VELÁZQUEZ-GAZTELU, Juan Pedro: Fundaciones de todas las iglesias, conventos y ermitas de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sanlúcar de Barrameda. Año de 1758

[2] CRUZ ISIDORO, Fernando: Patrimonio artístico desamortizado del convento de San Francisco -el Nuevo- de Sanlúcar de Barrameda (1821-1835). LABORATORIO DE ARTE nº 21. Universidad de Sevilla. Sevilla 2009. Pág.180

[3] CRUZ ISIDORO, Fernando: La Hermandad del Santo Entierro de Sanlúcar de Barrameda y la Magna Procesión de 2011. Consejo local de Hermandades y Cofradías de Sanlúcar de Barrameda, 2011. Pág. 102.

[4] RODRÍGUEZ DUARTE, Mª Carmen: Sanluqueños en la carrera de Indias en “Sanlúcar, la Puerta de América. Estudios históricos y artísticos”. Fundación Puerta de América. Sanlúcar de Barrameda, 2012. Pág. 122.

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