AURORA

Foto de Mateo Olaya


Porque a lo largo de la vida,
podemos ser pilatos, apóstoles,
cirineos, verónicas,
ladrones, romanos,
fariseos, judíos,
marías lacrimosas,
o de ese populacho necio,
voluble como las olas.

Porque a lo largo de la vida, 
podemos ser tantas cosas...

Déjame que te acompañe,
con esta mi letanía.

Déjame aprender de Ti,
de tu gloria, Madre mía.

Déjame pregonar la fe,
la esperanza, el amor,
de tu corazón María.

Déjame cuidarte Madre,
tu corazón angustiado,
preso de siete puñales,
por todos nuestros pecados

Déjame llorar la muerte,
de tu hijo bienamado,
crucificado a los ojos del mundo
y, por Ti, resucitado.

Déjame seguir contigo
por el vía crucis, Señora,
de nuestra vida doliente,
sin tu amor, más angustiosa.

Déjame caer dormido
o estar por siempre velando,
hasta la hora caprichosa
y sorpresiva de la muerte.

Por eso yo te reitero...

Salve Virgen...
Salve Madre...

Salve, por Ti, que resplandece la dicha.
Salve, por Ti, que se eclipsa la pena.
Salve, por Ti, que eres altar de justicia.
Salve, por Ti, que la creación se renueva. 

Salve, a Ti, regazo del Dios que se encarna.
Salve, a Ti, ofrenda que el mundo concilias.
Salve, a Ti, del hombre con Dios confianza.
Salve, a Ti, lucero que el sol nos anuncias.


¡Amén, Dolorosa Señora!

¡Amén, mi más bella flor!

¡Amén, mi espina y mi rosa!

¡Amén, por tanto dolor!

¡Que ya se anuncia... la AURORA!




Salvador Guzmán Moral

Del Pregón de la 
Semana Santa 
de Cabra,  2001. 




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