La imagen de San Fernando del Santuario de la Virgen de la Sierra


La recuperación de la imagen de San Fernando fue una iniciativa realizada en 1999 por la Archicofradía de la Virgen de la Sierra, siendo su hermano mayor, Manuel Pérez Polo, que contó con la colaboración de Manuel Fernández Rodríguez y que conllevó la realización de trabajos de estudio, conservación y reconstrucción de la talla por parte del especialista Salvador Guzmán Moral.

La recuperación de esta imagen de San Fernando de la Sierra, supuso la reposición de un testimonio de la secular vinculación que el Santo Rey ha tenido con nuestra patrona, la ciudad y sus tradiciones populares. Sobre este proyecto, Guzmán impartiría una conferencia en el IES “Aguilar y Eslava” el 25 de agosto de 1999 y publicaría varios artículos [1].

Durante muchos años y para varias generaciones de egabrenses que entonces se acercaban o se hospedaban en la Ermita de la Sierra, la imagen de San Fernando fue una estampa familiar, que les recordaba la tradición fernandina con la Virgen y nuestra ciudad.

El pésimo estado de conservación de la talla y su mala calidad, hicieron que terminara olvidada en un rincón de una dependencia interior de la ermita hasta que su recuperación fue posible...




Cabra fue reconquistada por tropas del Rey Santo hacia el año 1240 y supuso, además, la recuperación de la devoción mariana por el acto de dedicación de la parroquia mayor a Santa María de los Ángeles, fecha en la supuestamente se conquistó la ciudad y aludiendo a la fiesta que celebra el 15 de agosto, día de la Virgen de la Asunción.

La devoción que Fernando III  tenía por Santa María era evidente, como señala Nieto Cumplido[2], a su advocación dedicó el 46% de las iglesias parroquiales erigidas durante el período de restauración del obispado cordobés. Las romerías a los santuarios se convirtieron desde entonces en una práctica frecuente, empezando a tomar especial relieve los marianos como el de Ntra. Sra. de la Sierra en Cabra, documentado desde 1396, y donde según Vega y Murillo:

“(...) se dice misa  cada día y se administran los sacramentos de la penitencia y sagrada eucaristía a los deudos que, con mayor limpieza y pureza de sus conciencias, quieren gozar de la sagrada preferencia, de Mª Santísima.

(…) La fiesta principal es el día de su Natividad gloriosa a los 8 de septiembre: Este dia acude de todas partes gran número de gentes en lucidísimo concurso, así de ntra. Andalucía como de las más extranjeras y apartadas provincias” [3].

En la descripción que hace Nicolás Albornoz en su “Historia de la ciudad de Cabra”, del Santuario de la Virgen de la Sierra, se dice:

“(...) En el centro de la iglesia é incrustados en las paredes, hay altares con las imágenes de Santa Ana, Santo Domingo de Guzmán, San Francisco de Paula, Santa Bárbara, San Rodrigo y San Juan de Dios; y junto á la puerta lateral de la iglesia que da al patio de la hospedería, está la de San Fernando, como patrono y fundador del Santuario” [4].

La imagen del San Fernando de la Sierra es obra de talla completa, que originalmente estuvo plateada, dorada y policromada. Estatua de limitada calidad que sorprende por su tamaño (algo mayor que del natural) y por la rigidez y la gravedad de sus formas. Su antigüedad se remonta al siglo XIX y su autor original fue Rafael Hernández Mohedano, recordado profesor de Dibujo del Instituto “Aguilar y Eslava”.

Según las anotaciones que obran en libros de cuentas del Archivo Parroquial de la Asunción y Ángeles y que nos facilitaba en su día la investigadora Lourdes Pérez Moral: el 30 de noviembre de 1884, Rafael Hernández recibiría de Joaquín Zejalbo, la cantidad de 200 reales por la cuenta del San Fernando hecho para la cofradía de la Virgen de la Sierra.

En las páginas del EL EGABRENSE, número 15 del 10 de septiembre de 1882, se publicó en una breve crónica titulada “Miscelánea”, que don Rafael Hernández talló esta imagen del Santo Rey por encargo de la Cofradía de la Virgen de la Sierra: “inspirándose en la magnífica imagen que del mismo existe en la catedral de Sevilla”

La imagen de San Fernando del santuario de la Virgen de la  Sierra es representación del santo guerrero, con armadura y con los atributos del poder y la justicia (la espada en la mano derecha y la bola del mundo en la izquierda), de acusada frontalidad, adelanta ligeramente la pierna derecha y alza su mirada; gola en el cuello, su cabeza de melena corta presnta un rostro barbado. Y es que esta iconografía creada por Pedro Roldán, pronto se convertiría en prototipo; posiblemente por la popularidad alcanzada, al realizarse con motivo de la canonización del santo Rey el 7 de febrero 1671.



Evaluando el estado de conservación que presentaba la imagen de San Fernando de la Sierra, observábamos la presencia de multitud de daños  (repintes de pinturas y purpurinas, regruesos de yeso, numerosos clavos, ataques de insectos, desprendimientos, humedad, grietas, perdida de piezas, brazos quebrados, mascarilla suelta, ojos rotos) además de huellas de aparatosas reparaciones que habían desvirtuado totalmente el aspecto original. Comprobadas estas circunstancias sobre sus características materiales y daños, procedimos a inspeccionar el hueco interior de la imagen a través de una deteriorada pieza de madera. 



Percatados de lo anteriormente expuesto, no nos sorprendió el hecho de descubrir en su interior una "Cápsula del tiempos" formada por unos documentos y monedas, que nos ponían en antecedentes de la historia material sufrida por esta obra.

Cuidadosamente doblados aparecieron: un pliego timbrado con la cabecera del decenario La Opinión escrito a mano por sus dos caras, una primera página del mismo periódico, y envueltas en trozos de este papel dos “perragordas” (monedas de 10 céntimos). 

En la hoja manuscrita se decía lo siguiente:
       
“30 de mayo del año de 1943.
Por acuerdo de la Junta directiva de la Cofradía de Nuestra Señora de la Sierra en sesión del día 23 del mes de mayo de este año de 1943, se procedió a la restauración y modelado de la estatua de Fernando III el Santo, reduciéndola de peso para que pueda acompañar en la procesión del día 8 del mes de Septiembre a la Venerada Imagen en este año y también en los años venideros.
El escultor que lleva a cabo los trabajos es D. Antonio Maíz Castro, y el maestro carpintero de la parte de la estatua, que necesita restaurarse José Mesa Rosal. Siendo Hº Mayor el devoto Don Manuel Mora Aguilar  (rubricado)



En la página que se adjuntaba del periódico La Opinión, de fecha 27 de mayo de 1943, se hacía igualmente referencia a  la recuperación de la imagen del Santo Rey para que acompañase a la Virgen en la procesión del día 8 de septiembre, aludiendo a que: “Esta piadosa costumbre fue interrumpida hace muchos años. Sin embargo, los devotos han venido pidiendo, una y otra vez, su restablecimiento.”

En la misma  también se lee un artículo titulado “La Virgen de la Sierra y San Fernando” que servía los argumentos en los que se basaba tan peculiar iniciativa. De su lectura destacamos lo siguiente:

“(...) Y habiendo llegado a él la noticia de la aparición de la Imagen al cautivo y de que la Virgen se hallaba en una cueva abrupta de la Sierra, arribó con sus ejércitos, nobles clero y pueblo.
Doblaron la rodilla ante la venerada Imagen, prestándole pleitesía y adoración, y en aquellos momentos solemnes, de gran relieve espiritual, Fernando III el Santo hizo entrega a la Imagen de la bandera de combate que había arrebatado a los moros en la batalla y también de la caja guerrera.

(...) La estatua de San Fernando, bandera y caja guerrera acompañan siempre a la Imagen”.


En su origen, la tradición, cuando no la historia y casi siempre la leyenda, atribuyen a las advocaciones patronales marianas variados antecedentes seculares y hasta milenarios. Entre las más interesantes se encuentran las llamadas imágenes fernandinas por haberse realizado o descubierto durante los años que jalonan el reinado del Rey Santo.

En la fenomenología que afecta a las advocaciones patronales marianas, lo épico y lo histórico, lo religioso y lo legendario convergen en la dimensión antropológica, la cual de modo especial afecta a la religiosidad popular. En la correlación de San Fernando y la Virgen de la Sierra, como sucede con otras muchas advocaciones marianas andaluzas se encuentran también estos caracteres.

Sin embargo, la recuperación de la figura de San Fernando que comentamos, habría que situarla más como fruto de los planteamientos religiosos que tienen lugar en la España de posguerra. Animados por este impulso católico y nacionalista el Santo Rey fue considerado entonces “patrón de las juventudes españolas” y a tal efecto fue fundada en Cabra en ese mismo año y para potenciar el mismo propósito una cofradía con dicho titular el 27 de agosto de 1943.

Los gastos que deparó la reparación de San Fernando están recogidos en el libro de cuenta que va de 1938 a 1944 del Archivo Parroquial de la Asunción y Ángeles, en un total de 15 apuntes se desglosan los pagos y los recibos efectuados al escultor Maíz Castro y al carpintero José Mesa, quienes recibieron respectivamente 400 y 414 pesetas por su trabajo, y a los que habría que añadir otros gastos en concepto de droguería y pintura, madera, trabajo de herrería, así como los de preparación para la procesión (andas y horquillas) y por último, de gratificación a los jóvenes que llevaron al Santo Rey. Sin embargo a pesar de los esfuerzos y el dinero invertidos en su recuperación, San Fernando dejó de procesionarse y con el paso del tiempo fue relegado al más profundo olvido.

Más de medio siglo después (1999) los trabajos de recuperación y restauración del San Fernando de la Sierra, tuvieron  en cuenta las numerosas manipulaciones sufridas y su pésimo estado de conservación, dirigiéndose a conservar, preservar y recuperar los valores históricos, artísticos y religiosos de la obra, asegurando su continuidad en el futuro en las mejores condiciones artísticas y materiales.

En primer lugar, la imagen se sometió a un tratamiento de desinsectación consistente en su exposición a un gas insecticida, que posteriormente hubo que repetir con un shock térmico (exposición de la talla temperaturas de -20º) para eliminar un activo ataque de carcoma.

A continuación, se eliminaron las numerosas capas de regruesos de yesos, repintes, elementos metálicos, añadidos, y se repararon los brazos y las piezas desprendidas. 


Se restituyó la mascarilla y se reconstruyó la cabeza, pues según algunos testimonios orales, la imagen siempre tuvo barba hasta que en las reparaciones comentadas (1943) se le eliminó para adecuarlo al gusto y moda de la época [5].


Una vez reconstruidas las faltas de soporte, se pasó al estucado o imprimación general de yeso. Seguidamente se aplicaron, la base de color para la policromía y las consiguientes capas de bol para el dorado y estofado.

La policromía fue realizada al óleo mientras que el estofado con oro metal y temple de huevo. En su reconstrucción se tuvieron en cuenta algunos modelos de la imaginería andaluza relacionados con este tema.


Por último, un tratamiento de pátinas al agua, colocación de pestañas naturales y un barnizado final a la cera, le dan el aspecto que actualmente presenta y que se completó con los atributos metálicos (corona, espada y esfera) realizados en metal plateado por el taller de Juan Ángulo de Lucena y la suntuosa capa preparada por el mayordomo de la Cofradía.
       
Con el paso de los años la Iglesia andaluza, especialmente la hispalense ha reconocido la importancia religiosa del rey castellano. Colocó su primitiva sepultura en la suntuosa Capilla Real, conservando como joya su cuerpo incorrupto, venerado como reliquia, el cual se descubre para asombro de fieles y visitantes, varias veces al año.

Pero San Fernando, indudablemente, también es patrimonio cultural y religioso de la Archicofradía de la Virgen de la Sierra y de la ciudad de Cabra, y dos fechas deberían testimoniar su recuerdo: el día 15 de agosto, día de la Asunción y en el que según la tradición fue reconquistada nuestra ciudad y recuperada la imagen de nuestra patrona; y, por supuesto, el día 30 de mayo en su festividad canónica.

Aunque, en cualquier caso, al margen de remembranzas históricas o devotas, San Fernando seguirá siendo parte importante de las fiestas tradicionales egabrenses, y al que, aún sin saberlo, recordaremos cuando veamos la bandera tornasolada de la Virgen acompañada del eco medieval de su tambor guerrero.













[1] GUZMÁN MORAL, Salvador: “Recuperación de la imagen de San Fernando de la Archicofradía de la Virgen de la Sierra” en Decenario “EL EGABRENSE”, núms. del 935 al 937 . Diciembre, 1999. Cabra (Córdoba), pp. 10-11
- “San Fernando y la Virgen de la Sierra” en “CABRA de INTERÉS TURÍSTICO” (Revista conmemorativa del XXV aniversario de la declaración de INTERÉS TURÍSTICO NACIONAL a la Feria y Fiestas en honor de Ntra. Sra. de la Sierra). Ayuntamiento de Cabra. Septiembre, 1997, pp. 29-30.
  
[2] NIETO CUMPLIDO, M. “la devoción a María, Madre de Dios, en la diócesis de Córdoba durante la baja Edad Media” en Actas del Congreso de Religiosidad Popular en Andalucía”. Ayuntamiento de Cabra y CajaSur. Cabra, 1994. Pág.35.

[3] VEGA Y MURILLO, J. DE LA. “Historia y antigüedades de la nobilísima ciudad Aegabra y villa de Cabra en la diócesis de Córdoba en el Andalucía” Edición copiada y ciclotistada de A. Santiago Contreras de manuscrito original fechado en 1668, que se conserva en la Biblioteca Nacional. Madrid, 1970. Pág.26.

[4] ALBORNOZ Y PORTOCARRERO, N. “Historia de la ciudad de Cabra”  Edición facsímil de la edición de 1909, publicada por el decenario  “El Egabrense” y el Ayuntamiento de Cabra. Cabra, 1981. Pág. 302.

[5] Efectivamente, si hacemos caso a la crónica antigua de El Egabrense (1882) en la que se decía que estaba inspirada en la imagen de San Fernando de Sevilla, resulta evidente tendría barba y bigote.

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