Recuperación de la imagen de San Juan Evangelista de Santa Cruz – Córdoba


Hace veintitrés años, de la mano del recordado sacerdote Pablo Moyano Llamas, iniciábamos la recuperación del patrimonio cofrade santacruceño con la restauración del Nazareno (1992), a la que siguieron Ntra. Sra. de los Dolores (1995), Ntro. P. Jesús Amarrado a la Columna (1996) y el Crucificado de la Buena Muerte (2011). Recuperación que no estaría completa si no hubiésemos restaurado también la imagen de San Juan Apóstol, que desde hace años permanecía guardada debido a su lamentable estado de conservación.

Por eso, aprovechando que se cumple en este año el 75 aniversario de su hechura (1940-2015) y a instancias de su hermandad, hemos rescatado del olvido esta obra de Martínez Cerrillo, que de nuevo volverá a acompañar a la Señora de Santa Cruz.

Se trata de una imagen vestir, realizada en madera de pino, que se encontraba muy deteriorada, como en su momento las otras también referidas.



Y es que las imágenes de la Virgen de los Dolores (1937) y de San Juan Evangelista (1940) de Santa Cruz-Córdoba serían de las primeras obras de la vasta producción de Martínez Cerrillo.

Juan Martínez Cerrillo había nacido en Bujalance el 4 de abril de 1910. Conocedores de sus cualidades artísticas, su familia se traslada a Córdoba con el fin de que el joven Juanito, pudiera estudiar en la escuela de Artes y Oficios “Mateo Inurria” (1923). Gracias a un concurso juvenil de pintura convocado por el Ayuntamiento de Córdoba, en el que obtuvo el primer premio, Martínez Cerrillo pudo visitar Sevilla y contemplar los desfiles procesionales del Jueves y del Viernes Santo. 


La Semana Santa sevillana impacto al joven artista, provocando otros viajes a la ciudad hispalense que le despertaron el interés por la imaginería. Formado en el taller de Díaz Fernández, en el que permaneció dieciséis años (desde su llegada a Córdoba en 1920 hasta 1936) Martínez Cerrillo se familiarizó con el oficio de la imaginería, conociendo a fondo las técnicas empleadas en la misma. Gracias a ello, Martínez Cerrillo, también pudo trabajar con otros afamados maestros de entonces, como   Juan de Ávalos y José M. Fernández Andés.

En 1937, encontramos por vez primera su nombre en el diario Azul como autor de unas tallas que causaron gran impacto en Córdoba: Nuestra Señora del Mayor Dolor y Esperanza, y la Verónica para la cofradía del Calvario.


La Virgen del Mayor Dolor y Esperanza  realizada entre 1936 y 1938 para la hermandad del Calvario de Córdoba, desde 1947, es titular de la hermandad de los Estudiantes de Jaén, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Lágrimas.

Con la guerra civil y la consiguiente pérdida de patrimonio escultórico religioso, Martínez Cerrillo, como muchos artistas de su época recibiría numerosos encargos.

En 1936, durante los trágicos sucesos del comienzo de la guerra civil española, fueron destruidas en Castro del Río (Córdoba) las imágenes de la cofradía de Jesús Nazareno. Como la antigua imagen de Jesús Nazareno  de Castro del Río, obra del escultor cordobés Andrés Sánchez (h. 1600), la  Virgen de los Dolores, San Juan Evangelista, la Magdalena, la Verónica…

En 1937, se reorganizó la cofradía del Nazareno de Castro del Río con la bendición de unas nuevas imágenes del Nazareno y de la Virgen de los Dolores. El nuevo Nazareno sería obra de Antonio Albornoz Zejalbo y costó  CINCO MIL PESETAS, que fueron sufragadas por suscripción popular. La imagen de la Dolorosa sería obra de Juan Martínez Cerrillo y su precio fue de MIL CIENTO CINCUENTA PESETAS.

En 1940, para acompañar a la Virgen de los Dolores y sufragada por un grupo de hermanos se incorporaría la imagen de San Juan Evangelista, también obra de Martínez Cerrillo. De 1937 a 1951 estás imágenes fueron protagonistas del resurgimiento cofrade en Castro del Río.

En julio de 1950, la Junta de gobierno del Nazareno de Castro, da cuenta del contrato hecho con el imaginero Antonio Castillo Lastrucci de Sevilla para la adquisición de las Imágenes de Ntro. Padre Jesús Nazareno, Ntra. Sra. del Mayor Dolor y el Cirineo.

El 19 de octubre de 1952, el Secretario de la Hermandad del Nazareno de Castro del Río, da lectura al cabildo de una solicitud suscrita por el Presbítero Juan Bravo Carpio, que literalmente dice así:

“Sr. Albacea-Presidente de la Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Castro del Río.
 Juan Bravo Carpio, Presbítero, Cura Encargado de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Encarnación de Santa Cruz, tiene el honor de exponer a la consideración de Ud. y la Hermandad de Ntro. Padre Jesús de la villa de Castro del Río que tan dignamente preside, el asunto siguiente: (…) tiene noticias de que esa Hermandad posee unas imágenes de Ntro. Padre Jesús Nazareno, otra de la Dolorosa y una tercera de San Juan Apóstol, a las cuales no les tributa culto por haber sido sustituidas por otras tallas más artísticas y de mayor valía; y que las referidas imágenes se hallan guardadas en el Hospital de Jesús Nazareno sin destino alguno, por lo cual suplico a esa fervorosa Hermandad, se digne donarlas a la Iglesia Parroquial de Santa Cruz, teniendo en cuenta por una parte que esa Hermandad no les son ni les serán utilizadas y por otra parte la pobreza absoluta de la Parroquia de Santa Cruz que me ha sido encomendada. Así las repetidas imágenes podrán recibir el culto y veneración de estos feligreses.

Espero ser complacido de esa piadosa Hermandad, cuyos miembros tan entusiastas se han mostrado siempre de la devoción a Ntro. Padre Jesús Nazareno y dando pruebas de su generosidad para llevar esta devoción a todos los corazones cristianos. 

Dios guarde a Ud. muchos años, Santa Cruz a siete de octubre de mil novecientos cincuenta y dos.”



Desde 1952, las imágenes del Nazareno y la Virgen de los Dolores acompañada de San Juan se encuentran en la pedanía de Santa Cruz –Córdoba.

La escultura de San Juan, que había sido retirada del culto hace años, presentaba numerosas deficiencias tales como: grandes desprendimientos, burdos repintes, importantes depósitos de suciedad y un gran deterioro generalizado. Numerosos desperfectos volumétricos acentuaban de manera destacable este lamentable estado, con la pérdida de dedos en ambas manos,  numerosos fragmentos de cabello y los ojos de cristal rotos. Los brazos del santo aparecían débiles y no mostraban un sistema de articulación estable, el candelero de la imagen también estaba maltrecho y resultaba pequeño para las dimensiones de la obra.


Finalizados los trabajos de limpieza y eliminación de repintes, colocación de nuevos ojos de cristal, reposición de mascarilla, reconstrucción volumétrica de partes de soporte perdido (mechones de pelo, dedos…), sustitución de nuevos brazos articulados, adaptación de un nuevo candelero y la reintegración de color, con la adaptación de nuevas pestañas y una lágrima de cristal original perdida, el resultado final confiere a la escultura un aspecto estético acorde a su técnica  y estilo. 

La  imagen  de San Juan Evangelista de Santa Cruz (1940) de Martínez Cerrillo es, sin duda, representativa de la imaginería de su primera época y posee todas las característica e impronta del maestro bujalanceño, que por esos años talló otras imágenes similares como el San Juan Evangelista de la Cofradía del Nazareno de la vecina localidad de Espejo.


De esta forma completamos algo que iniciábamos en 1992 y que era la ilusión compartida de muchos hombres y mujeres de Santacrucita y de aquel cura bueno que fue Pablo Moyano Llamas: la recuperación del patrimonio imaginero santacruceño.


Entradas populares