COPIAS DE SEGURIDAD DIGITALES como medio de preservación de la IMAGINERÍA COFRADIERA


Hace años cuando las técnicas de conservación y restauración no estaban tan desarrolladas como en la actualidad, era frecuente que los escultores que trataban de reparar o recuperar una imagen devocional muy deteriorada, previendo que la obra pudiera perderse o estropearse aún más, recurrían a la realización de una copia. De este modo, si el original se desmoronaba o dañaba gravemente al repararla, se disponía de una copia de seguridad que solventara su pérdida.

La Hermandad sevillana de las Penas de San Vicente es un buen ejemplo de esta solución. En 1965, al afamado escultor Sebastián Santos le fue confiada la restauración de la Virgen de los Dolores y ante el peligroso estado de conservación del rostro de la dolorosa, optó por realizarle una copia mediante “sacado de puntos”.

Copia Virgen de la Penas, Sevilla.
S. Santos (1965)

Efectuada la reproducción, con su posterior acabado y policromado, el escultor procedió a la reparación de la obra original muy deteriorada por efecto de la carcoma, consiguiendo la solidez necesaria para su recuperación. Así pues, no fue necesario utilizar la copia fidedigna que podría sustituir a la original, llegado el caso. La copia de la Dolorosa de las Penas, sin bendecir, se conserva actualmente en la Casa de Hermandad hispalense, con la siguiente inscripción en la espalda: “Copié S. Santos/ Sevilla 23- 3-65/ a la mayor gloria de Dios”.

Procedimientos habituales utilizados para realizar estas copias de seguridad de imágenes devocionales eran los conocidos como “de apretón” y “sacado de puntos”. El primero consistía en realizar un molde a partir de la huella obtenida directamente (barro), de la que se obtenía un positivo (escayola), y casi siempre se utilizaba para realizar la copia de la mascarilla de una imagen. Y el segundo, más elaborado,  consistía en trasladar las medidas de una escultura a otro soporte, mediante un sistema mecánico de compases y reglas, que permitían al escultor controlar la reproducción del original.

En este campo de la reproducción artística, aplicado a la obtención de copias de seguridad en imaginería cofradiera, las técnicas y procedimientos han ido evolucionando con el paso del tiempo. De los métodos tradicionales comentados se pasó a los pantógrafos copiadores, máquinas que se impusieron a finales del siglo XX, como el  método más avanzado para la reproducción de un original; si bien no era el procedimiento ideal para la realización de copias de imaginería, pues suponía la necesidad de trasladar el original a un ámbito industrial y someterla a una inadecuada manipulación, con el consiguiente riesgo de deterioro.

Pero con la llegada de la digitalización y el desarrollo de la informática se ha conseguido lo que hace tiempo parecería inimaginable, realizar una copia perfecta, sin intervenir, ni tocar  la obra original.

Las últimas aplicaciones de la tecnología 3D permiten una nueva concepción en la realización de copias de seguridad de imágenes cofradieras.  Mediante el escaneo realizado con láser o con patrones de luz blanca estructurada, según las características de la obra de arte, se pueden obtener y reproducir con total precisión los detalles más pequeños de una talla, incluida las características de la policromía con todos sus matices, e incluso la textura o desperfectos que la imagen superficialmente tenga. Su fidelidad al original es tal, que el resultado -visto a través de un ordenador- recoge perfectamente todos los detalles escultóricos de una escultura policromada.

Un modelo digital formado por millones de polígonos, con una resolución sub-milimétrica llega a convertirse en un auténtico Backup (copia de seguridad) 3D. De esta forma se está abriendo un nuevo campo en la conservación del patrimonio artístico, que en el caso de  las imágenes cofradieras nos  permite preservar la talla en su forma original mediante una copia digital, que haga posible su reproducción.



PROCESO

La realización de la copia de seguridad digital de una imagen cofradiera comenzaría con la captura por medio de un escáner de la información geométrica del relieve y colorimétrica de la policromía de la obra, y que requiere realizar  varias tomas o imágenes 3D, de entre uno y dos millones de puntos cada una. La duración del proceso de captura de datos dependerá de las dimensiones y complejidad de la talla a digitalizar, necesitándose entre 10 y 20 horas cuando se tratan de obras de tamaño natural.

A continuación, se realizaría el procesamiento de toda la información obtenida  para completar el modelo  tridimensional. En el mejor de los casos,  este procesamiento de datos puede llevar varias jornadas de trabajo informático.

En el procesamiento de datos se pueden distinguir varias fases:

Limpieza de datos. Mediante filtros se eliminan pequeñas distorsiones producidas en el funcionamiento de la electrónica del escáner  y aquellos elementos captados que no interesan su digitalización (como puede ser el soporte o la base sobre la que se ha colocado la escultura).

Alineado y fusión de imágenes.  Colocación de cada una de las imágenes obtenidas como si de un gran puzle se tratara, que una vez completo, genera una imagen denominada “nube de puntos”,  que dará una primera visión del resultado final.

- Triangulación. Los puntos en el espacio determinan la geometría del modelo 3D, que pasan a conformar una superficie continua que permitirá posteriores tratamientos de simplificación, suavización, etc.

- Resanado digital. Pequeñas zonas que no han podido ser capturadas por el escáner por su inaccesibilidad visual (interiores, zonas de sombra, puntos de contacto…) se reconstruyen mediante tratamiento informático.

-Modelo topológico final. Una vez que se han eliminado  los errores de configuración en la disposición de los  polígonos en la superficie, se genera el modelo final que en una talla de tamaño natural puede llegar a 25 o 30 millones de puntos, con una distancia media entre ellos de 0.3 mm.  a la que se une la información de colorimetría que para evitar su relatividad, se obtendrá en referencia a patrones de color.


En los últimos años, algunas cofradías de Semana Santa seducidas por estos avances tecnológicos están realizando copias de seguridad digitales de sus imágenes titulares, no con la intención de replicarlas, sino con el objetivo de tener un “modelo o copia virtual” que les puedan permitir recuperarlas en caso de desgracia. 

Un propósito interesante y, seguramente, dentro de unos años todas las hermandades dispondrán de estas copias de seguridad.

Sin embargo, sería conveniente matizar, que como medio de preservación de imágenes cofradieras, mientras no se materialicen en una escultura física realizada por una mano artista, que sepa imprimirle el carácter del original y, especialmente, dotarla de “alma”, eso que llamamos unión sacra… hasta entonces, serán, simplemente, fríos archivos informáticos que contienen millones de datos…


Salvador Guzmán Moral

Publicado en la revista TORRALBO 2015. 
Agrupación de Cofradías de Lucena.
 Lucena (Córdoba), 2015. Págs. 111-114.

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