Salvador Guzmán habla sobre la imagen de la Virgen del Rocío de Sanlúcar de Barrameda


El pasado viernes, 19 de diciembre tuvo lugar en la Casa de Hermandad de la Virgen del Rocío de Sanlúcar de Barrameda la conferencia titulada: "Consideraciones histórico-artísticas sobre la imagen de Ntra. Sra. del Rocío de Sanlúcar de Barrameda. Tratamientos de Conservación y Restauración" a cargo del especialista Salvador Guzmán Moral.

El acto comenzó a las 20´30 horas con las palabras de la Hermana Mayor del Rocío, Pepi Pérez Domínguez, que se felicitó por haber culminado este proyecto de restauración y estudio de su imagen titular gracias a la colaboración de la Fundación Puerta de América, que lo ha patrocinado y financiado. Agradecimiento que personalizó en Paco Pacheco y especialmente en su artífice Salvador Guzmán.

A continuación, el sacerdote jesuita José González de Quevedo, conocido popularmente entre los rocieros como el Padre Quevedo, invitó a los asistentes a rezar unas preces iniciales y dio las gracias a Dios por haber llevado a buen término este proyecto. 

La presentación del conferenciante corrió a cargo de Francisco Pacheco Isla, Presidente de la Fundación Puerta de América, que hizo una afectiva semblanza del restaurador egabrense, de su curriculum profesional y personal, destacando sus actividades en Sanlúcar de Barrameda y su relación con la Fundación Puerta de América.


Por su parte, el restaurador agradeció las palabras referidas a su persona e inició su exposición ilustrada con la proyección de diapositivas. Guzmán señaló que a lo largo de un mes de trabajo aproximadamente ha podido  estudiar y al tiempo realizar los trabajos de conservación-restauración necesarios sobre la imagen de la Virgen del Rocío de Sanlúcar, tal como se había comprometido hace unos meses y gracias al patrocinio principal y la colaboración de la Fundación Puerta de América de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y a la Fundación Aguilar y Eslava de Cabra (Córdoba).

A continuación, hizo un recorrido histórico artístico sobre la iconografía de la Virgen en Andalucía, para centrarse en la particular de la Virgen del Rocío de Almonte, que es ejemplo de imagen transformada con el paso de los tiempos. En este sentido recalcó que la imagen visual de la Virgen del Rocío es el resultado una serie de cambios experimentados entre los siglos XVI al  XVIII, del que se conocen algunos aspectos reflejados en azulejos, dibujos, grabados y cuadros.

En cuanto a la devoción del Rocío en Sanlúcar de Barrameda señaló que se conocen datos desde finales del siglo XVI en el entorno de la Casa Ducal de Medina Sidonía y que se  generalizó en la ciudad a partir en la segunda mitad del siglo XVII, culminandose con la creación de su Hermandad en 1677, siendo la primera hermandad filial de la historia rociera.


Se da la circunstancia de que la imagen de la Virgen del Rocío de Sanlúcar de Barrameda, junto a la de Villamanrique son las dos únicas esculturas con la advocación del Rocío, de notable antigüedad. Ambas coincidirían en altura (una vara /84 cm) y caracteres formales (frontalidad/ hieratismo y sonrisa arcaica) y que en su momento también poseyera la de Almonte. Así y tras  un fundamentado estudio de datos y detalles, analizando la historia material de la imagen de Sanlúcar y todos sus aspectos técnicos y materiales, Guzmán planteó como conclusión  que la realización de la Virgen del Rocío sanluqueña se debería situar entre 1600 y 1680.

Resultó interesante que para apoyar esta conclusión el restaurador, además de las características técnico-materiales como imagen de vestir que posee originalmente ojos de cristal, señaló el parecido que una antigua pintura que conserva la Hermandad del Rocío de Sanlúcar tiene con otras del siglo XVII del Rocío de Villamanrique y de Almonte, y que esta pintura pudo formar parte de un antiguo y desaparecido simpecado.


Para terminar, Guzmán hizo una cuidada descripción de los tratamientos de conservación-restauración a los que ha sido sometida la imagen de la Virgen, que presentaba pequeños daños superficiales a consecuencia de su funcionalidad religiosa. Y tuvo un especial apartado con la imagen del Niño que presentaba además pérdidas de soporte,  en concreto varios dedos rotos de ambas manos. Para finalizar su intervención, el restaurador agradeció a todas las personas que han colaborado en este proyecto y especialmente al poeta amigo y rociero, Manolo Lobato Reinoso, autor de varias fotos de las que aparecen en este estudio.


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