Santísimo Cristo del Calvario. ANÁLISIS Y ESTUDIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO. CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN.


Antes de la fundación de las cofradías de Jesús Nazareno (1586) y del Santo Calvario (1587), en la mañana del Viernes Santo ya se realizaba en Cabra el acto del Descendimiento de la Cruz y el posterior Entierro de Cristo. Su origen hay que buscarlo en la iglesia del convento de Santo Domingo, fundado en el año 1550, gracias a la donación del bachiller Antón de León Fernández de Córdoba.

La iglesia del convento de Sto. Domingo se empezó a construir  por la parte que da a la calle Priego y luego se fue ensanchando para tomar el tamaño y forma que hoy conocemos. En el año 1586, el convento de dominicos encargó a Cristóbal de Morales la edificación de varias capillas, así como el claustro del convento. Morales era maestro de albañilería y Maestro Mayor de las obras de los duques de Sessa y Baena, condes de Cabra.  Entre 1586 y 1588, Morales edificaría a su costa una de esas capilla, se le concedió en la misma una cripta para él y sus descendientes, y se le autorizó a forrar las paredes con molduras de yeso y a hacer un altar. La capilla (hoy del Cristo del Silencio) se dedicó a la Asunción de la Virgen, para la que Cristóbal de Morales donó una imagen de dicha advocación, tallada por Juan de Mesa “el mozo” en el año 1590.

En 1595, Cristóbal de Morales es nombrado Hermano Mayor de la cofradía de Santa Lucía y puso a disposición de la misma su capilla. En ella se colocó el Cristo que dicha cofradía poseía y otras pertenencias. La cofradía de Santa Lucía poseía un Crucificado grande de madera, articulado en sus hombros, que servía para el Descendimiento de la Cruz y el Entierro de Cristo, en la tarde del Viernes Santo…

En 1603, y ante los problemas económicos que la hermandad tenía, Cristóbal de Morales compró la imagen del Crucificado de Santa Lucía (que hoy conocemos como Santísimo Cristo del Socorro, vulgo del Silencio).

En la escritura se especifica:

“(...) un Cristo grande con que se hacía el  Descendimiento de la Cruz y el dicho Cristóbal de Morales ha pedido a la dicha cofradía  que,  pues no tiene necesidad de él, se lo ceda y done, que está presto a ayudar a la dicha cofradía con parte de lo que tuvo de costa...”


Hasta 1586, fecha en que Morales comienza su capilla, el Crucificado de Santa Lucía fue el que se utilizó en la ceremonia o Paso del Descendimiento que se celebraba en la mañana del Viernes Santo. La escena del Descendimiento se hacía dentro de la iglesia del convento de Santo Domingo, después se colocaba la imagen del Crucificado sobre unas andas y se hacía la procesión del Entierro de Cristo, por la tarde en estación de penitencia a la iglesia mayor de Santa María.

A partir de 1587, se creará la Hermandad  del Santo Calvario y con ella fue sustituida la imagen que participaba en el Paso del Descendimiento y Santo Entierro. Recién creada la cofradía del Calvario recibió una visita pastoral, de la que en un Libro de Cabildos y Cuentas de la Cofradía de Nuestra Sra. de Belén, que cita Carpio, se puede leer:

“En el año del Señor de mil y quinientos y ochenta y siete años se fundó la Cofradía del Santo Calbario y dentro de dos años le hicieron la casa en el sitio que oy está y el año de mil y seyscientos y diez y nuebe años se començó la casa y sacristía y se acabó el año de mil y seyscientos y bente y dos años y la hiço el ldo. Benito de Bargas a su costa siendo ermano mayor y se dijo la primera misa el primer biernes de Quaresma deste año y la dijo cantada el lcdo. Callejas, retor y cura de la iglesia mayor desta Villa”.

Como nos informa el investigador Antonio Moreno Hurtado, al terminarse la ermita del Calvario, en 1589, se modificaron los actos del Viernes Santo al realizarse el Paso del Descendimiento en la nueva ermita. Antes, en 1588, al año siguiente de su fundación, la cofradía del Santo Calvario se uniría a la de los Nazarenos, pasándose a citar o por su doble título, o sólo por unos de ellos. A partir de 1620, se impondrá el título único de Cofradía de Jesús Nazareno.


La antigua Cofradía del Calvario incorporada a la del Nazareno saldría de procesión al amanecer del Viernes Santo desde el convento dominico de San Martín, con dirección a la parroquia Mayor de la Asunción donde hacía estación de penitencia.  Posteriormente la comitiva se dirigía a las afuera hacía la loma llamada El Calvario y en cuya cima se encuentra su ermita (1622).  Allí se representaba el "paso del descendimiento de la cruz" y el "Sermón del Descendimiento" por el prior del convento de dominicos, que era seguido por los fieles allí congregados. A su término, se iniciaba la procesión del Santo Entierro, sobre las seis de la tarde desde el Calvario y se recogía de nuevo en la de San Martín, recorriendo una distancia aproximada de unos 1.000 metros. Distancia equivalente a los 1.321 pasos que se separaban el Pretorio del Monte Calvario, como la de otros antiguos viacrucis inspirados en Tierra Santa, como el de Sevilla entre la casa de Marqués de Tarifa y la Cruz del Campo.


El Cristo del Calvario es obra anónima de estética granadina de finales del XVI (h. 1586) de tamaño algo menor al natural y que tenía los brazos articulados para poder hacer el ritual de desenclavamiento y posterior entierro, depositándolo en una urna o sepulcro de madera.  Así se estuvo haciendo desde 1586 hasta 1773, cuando se estrena en Cabra una nueva urna o sepulcro de plata y con ella una nueva imagen de Cristo Yacente.  Desde entonces el Cristo del Calvario dejaría de procesionarse en el Santo Entierro, pero seguiría participando en el "paso del Descendimiento", hasta 1893, al aplicarse  su prohibición con la Norma del Obispo Trevilla, prácticamente tres siglos.

En el siglo XX, la imagen del Cristo del Calvario caerá en el olvido. Y tendría que pasar casi otro siglo, hasta que se reorganice la antigua Cofradía del Calvario (1984) y su imagen de Cristo volviera a ser titular de una hermandad; a la a que se unía también la nueva imagen de una dolorosa, Ntra. Sra del Rosario, Madre de la Iglesia (1985), que fue bendecida el 2 de febrero de 1986.

Sin embargo, habría que esperar hasta 1987, con la aprobación definitiva de sus Estatutos, para volver a ver al Cristo del Calvario por las calles de Cabra.

CONSERVACIÓN-RESTAURACIÓN

La obra demuestra por sí sola los daños ocasionados por el paso del tiempo y derivados de su funcionalidad religiosa. El aspecto actual que presenta es un resultado lógico de su devenir temporal y que tiene como causas principales de degradación: su marcada función cofradiera y las  intervenciones reparadoras a las que ha sido sometida. De su historia material sabemos que la imagen fue profundamente reparada en 1980 cuando el escultor sevillano Manuel Escamilla Barba le fijo las articulaciones de los brazos, le dio la actual policromía y lo colocó en una nueva cruz plana.

En una evaluación inicial de su ESTADO DE CONSERVACIÓN, se observaba en el capítulo de daños ocasionados por el paso del tiempo y provocados por la mano del hombre, la suciedad superficial provocada por la oxidación y oscurecimiento de barnices y repintes. Los ensambles de los brazos, presentan pequeñas  grietas por desplazamientos de las piezas ensambladas, se constata la profunda reparación en los ensambles de los brazos a la hora de fijar y asegurar los brazos que antiguamente estuvieron articulados.

Atendiendo al criterio general de conservar, preservar y recuperar los valores históricos, artísticos y religiosos de la obra, asegurando su continuidad en el futuro en las mejores condiciones materiales posibles, propusimos realizar un estudio y el consiguiente informe técnico sobre el estado de conservación de la imagen y en función de sus resultados plantear posibles medidas de conservación y/o restauración. El 9 de junio de 2012 se presentó una PROPUESTA DE TRABAJO consistente en:

·         Análisis fotográfico documental.
·         Examen radiográfico (mapa radiográfico).
·         Estudio de características técnicas y materiales de la imagen.
·         Pruebas de limpieza superficial.

Entre el 13 de diciembre de 2013 y finales de enero de 2014, la imagen del Santísimo Cristo de Calvario ha sido sometida a labores de conservación y restauración y a un profundo estudio en el que se concluye, que la obra original se encuentra muy transformada por el paso del tiempo. Con el análisis radiográfico se ha podido confeccionar un completo e interesante MAPA RADIOGRÁFICO del crucificado y por el que podemos conocer el estado interior de la madera, la presencia de elementos metálicos, separación de piezas, ahuecados, grietas no visibles, reparaciones, etc. El sistema constructivo se basa en piezas longitudinales, ensambladas a una principal (embón) fijadas con cola animal al hilo en uniones vivas, reforzadas puntualmente con clavos de forja.


Por otra parte, a la vista de las pruebas de limpieza realizadas, se determina la existencia de una policromía original de tonalidad verdosa, así como restos de un dorado-estofado sobre bol rojo, muy deteriorado e indefinido. No existiendo elementos artísticos-materiales suficientes sobre cómo sería su aspecto original. A esto, se le une la complejidad  técnica en eliminación de repintes, lo que impediría con garantías la recuperación de la policromía original, que parece de poca calidad y se encontraría muy estropeada.  Por último, como criterio general de conservación y restauración de bienes culturales, se desaconsejaría un cambio excesivo en su apariencia conocida actual.




Así pues, las tareas de conservación han consistido en:

·         Separación de la imagen de la cruz.
·         Pruebas de identificación de las partes originales
·         Revisión de ensambles, cierre de grietas y pequeñas fisuras.
·         Fijación de las zonas de policromía con riesgo de desprendimientos.
·         Reintegración de las faltas de color desprendidas.
·         Reparación corona de espinas y mejora de su sistema de colocación.
·         Tratamiento de la cruz.
·         Reposición de la imagen a la cruz con revisión de la cogida trasera.
·         Restitución de los clavos por los originales.
·         Protección final.


Por último, se ha recomendado seguir estudiando técnica y materialmente la obra, revisarla periódicamente, mejorar sus condiciones medioambientales y de conservación, y a medio plazo, estudiar el sustituir y/o mejorar la cruz actual y el sistema de sujeción del crucificado.

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