Memoria de Restauración de la imagen de San Lucas Evangelista, patrón de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)

La restauración de la imagen de San Lucas Evangelista, patrón de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) se ha llevado a cabo en el taller del conservador-restaurador Salvador Guzmán Moral (CRI) en Cabra (Córdoba), entre noviembre de 2011 a junio de 2012. Para este trabajo se contaba con un informe técnico previo de fecha 20 de julio de 2011 de quien esto suscribe, la supervisión y el asesoramiento de Fernando Cruz Isidoro, profesor titular de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, y el permiso expreso por parte del Obispado de Asidonia–Jerez, que autorizó la intervención con fecha 28 de septiembre de 2011, al reunir todos los requisitos exigidos por la Normativa Diocesana para estas intervenciones. El sábado, 5 de noviembre de 2011 se recibió la imagen de San Lucas Evangelista para su estudio y restauración, realizando en las semanas siguientes los exámenes oculares y fotográficos pertinentes, generales y de detalle, con luz tangencial o rasante y los realizados con luz U.V., así como la toma de muestras. Se analizan detenidamente los deterioros producidos en ella por efecto de su funcionalidad y una mala manipulación. La peana muy deteriorada por arrastres y golpes se encontraba desvencijada, y muy estropeada por el efecto de agujeros pasantes y, clavos y pérdidas significativa de soporte (molduras de madera dorada). Ante la presencia de cabezas de numerosos clavos de forja que afloraban en la superficie de la talla, se realizan pruebas con un sistema de detección de elementos metálicos y se comprueba la existencia de clavos a lo largo de la talla, que se encuentra debajo de la policromía y que producen desprendimientos. También se observan restos de yeso y estopa, que parecen recubrir algunos ensambles. Durante esos primeros días de modo preventivo, se procedió a la desinsectación de la imagen. Con fecha 22 de diciembre se realizaron las pruebas radiográficas. El estudio radiográfico demostró un buen estado de conservación del soporte (madera), y que las zonas de la imagen estudiadas están talladas y policromadas de forma común en la imaginería tradicional, pero con un empleo excesivo de elementos metálicos como refuerzo de las piezas ensambladas. Los datos radiográficos nos hablan claramente que originalmente la obra se ha construido con la adición de elementos metálicos (clavos de forja), pero también que además se añadieron otros en posteriores manipulaciones y arreglos. Los ojos de cristal son de vidrio de forma hemiesférica pintados por dentro y colocados en el rostro por la parte anterior (y no por la posterior de la mascarilla, que sería la forma habitual). Esta circunstancia de introducir los ojos desde fuera y reconstruir los párpados de pasta-yeso está evidenciada en otras obras de Roldán Serrallonga. La pintura que reproduce las partes del ojo se encuentra resquebrada y en el caso del ojo izquierdo, desprendida dejando ver el fondo de madera. Esta alteración se ha paliado colocando mediante desplazamiento relativo del iris desprendido sobre el color que imita la esclerótica. Mientras tanto se realizaron pruebas de idoneidad en la limpieza de la policromía. Las pruebas de limpieza que se hicieron en la imagen demostraron la existencia de repintes en la encarnadura, concretamente se advertían diferencias entre el color de la encarnadura en la zona del rostro, frente a las zonas de manos y pies (mucho más oscuras). Desde el punto de vista técnico el proyecto de intervención conllevaba una metodología de trabajo basada en los estudios técnicos que conducían a un conocimiento más pormenorizado del estado de conservación de la obra, como de las patologías que le afectaban. Así pues, a la vista de los datos obtenidos se procedió a la identificación de los elementos metálicos que afloraban rompiendo la policromía o aquellos otros que estarían a punto de hacerlo. El conocimiento de cómo se construye una escultura de madera es fundamental para la solución de los problemas referidos al soporte. Técnicamente es un error ensamblar las piezas de madera con la ayuda de clavos de forja que aseguren las pegas, porque con el paso del tiempo la tendencia, debido a las contracciones naturales de la madera, será de expulsarlos al exterior.Una vez identificados los numerosos clavos insertos en la imagen se evalúo cómo proceder, en algunos casos se veía posible actuar en las cabezas de los clavos oxidados que producían desprendimientos; en otros, estos daños apenas se notaban. Por todo esto, se decidió eliminar las cabezas de los clavos que fueran más visibles, para ellos se retiraría parte de la policromía superpuesta, se fresaría el clavo con una fresa y se aplicaría una solución antioxidante, un pequeño tapón de algodón y se recubriría con pasta de madera y los fragmentos de policromía retirados. De esta forma se elimina el daño por el movimiento del clavo en el futuro. El trabajo de carpintería consistió en el desmontaje de piezas de la peana, su limpieza, reparación y refuerzo, la eliminación de otros clavos y puntillas superficiales, y la realización de una nueva peana-bastidor en madera de cedro barnizada en su color y que reforzada con otras piezas en pino se ensamblará en la base o peana original muy deteriorada. Al tiempo que se realizaba esta operación se hacía una inspección del hueco interior de la talla para lo cual se realizó una ventana u orificio al efecto sobre la base inferior de la talla. En estas operaciones se advierte que el brazo derecho presenta cierta debilidad y para ello se aprovecha el haber reirado una pequeña pieza de la espalda, para reforzar la seguridad de dicho brazo con la introducción de una larga espiga de madera de haya encolada. A continuación se procedió a la limpieza del ropaje para ello y los numerosos restos de cera que se evidenciaron con la luz U.V. Seguidamente comenzó la reposición o reintegración de soporte, el estucado y el lijado de las partes repuestas. Estas zonas con faltas de soporte se localizaban especialmente en la peana, en los bordes del manto y en la zona de la espalda. También se resanaron numerosas grietas y agujeros, especialmente en la peana, manto, cuello y cabeza. Una vez resanadas las faltas soporte y lijadas el aparejo correspondiente se reintegraron con una base de bol (rojo) en las zonas de dorado y estofado. En las zonas de encarnadura, la reintegración de color afecto, casi exclusivamente se refería a la punta de la nariz y parpado izquierdo en el rostro, así como la zona lateral del cuello; en la zona del dedo meñique y los otros dedos rotos de la mano derecha; y puntualmente en las zona de grietas en la mano izquierda y pies. La reintegración de color se realizó aplicando técnica acuosa fijada con barnices sintéticos y se finalizó con aplicaciones de pigmentos aplicados con barniz. En el caso de las zonas dordas y estofadas, la reintegración cromática se ha realizado con un doble criterio. El primero (criterio invisible), se ha aplicado a las zonas anteriores de la talla, ya que al ser daños menores y puntuales, y con el objetivo de conseguir una adecuada presentación estética e integración óptica de las partes reconstruidas, se optó por reintegrar las pequeñas partes nuevas utilizando una crema-cera de pulir sobre una base de bol bruñido consiguiendo la sensación de oro viejo. El segundo criterio de reintegración (reintegración visible), se ha aplicado a las zonas posteriores de la imagen que se encontraban mucho más dañadas y con numerosas zonas perdidas reintegrándolas utlizando color de témpera dibujando rayas finas de distintos colores (trattegio o rigatino). Con esta técnica se cumple el requisito de recuperar la unidad estética de la obra a la vez que se garantiza el carácter documental diferenciado lo reconstruido de los restos originales. Todo el conjunto se finaliza con una aplicación de barniz sintético pulverizado y de una capa de protección con cera sintética, le procura un suave brillo final. La imagen se retiró por parte de los miembros de la Comisión de seguimiento de la restauración encabezados por Agustín Altozano en la mañana del sábado 9 de junio de 2012, fecha en la que volvió a Sanlúcar de Barrameda.

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